Lo primero que nos muestra el evangelista San Lucas, es como la Palabra de Dios de boca de su Hijo, removía las vidas de las gentes que se agolpaban para escucharla. Además de remover físicamente a las gentes, seguro que esta Buena Noticia también calaba en los corazones, de aquellas gentes sencillas, que se sorprendían por el mensaje y la persona de Jesús. Hoy en día la Palabra de Dios sigue presente en nuestras vidas, y nos sigue interpelando, y siendo el centro de nuestras vidas.

Mientras, Simón Pedro, y otros pescadores, acababan de llegar de una larga noche de trabajo sin fruto, y Jesús les invita a volver a pescar. Todos hemos tenido momentos de no ver el fruto de nuestro trabajo, pero sigamos el ejemplo de estos pescadores exhaustos y CONFIEMOS en Dios. Esto es algo que descoloca, que nos resulta difícil de entender, de realizar… pero ¿cómo no fiarnos de aquel que nos ama? y una vez que hemos conocido a Jesús, ¿cómo no colaborar con Él siendo Pescadores de Hombres, llevando a los más cercanos esa Palabra de Dios que alimenta el alma y da la FELICIDAD?

Sara Bernardino, Segovia

 
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