Discernir significa medir fuerzas, capacidades, valorarse y arriesgarse.

La vocación no depende sólo de ti, sino también de Dios.

No esperes una visión o una comunicación extraordinaria de Dios; ni te dejes vencer por el miedo.

Pon los medios que estén a tu alcance para realizar lo que vas descubriendo como la voluntad de Dios en tu vida.