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La Santa Madre Iglesia, mediante la aprobación de estas Constituciones, reconoce la naturaleza carismática de nuestra vida, la apoya y la bendice. Con su autoridad legitima este camino de evangelio, da fuerza de ley a sus normas y confiere la autoridad a sus órganos internos de gobierno. Nº 329

         Es para nosotras motivo de gozo inmenso el reconocimiento y confirmación, por parte de la Iglesia, de nuestra forma de vida. Desde el día 15 de octubre, fiesta de Sta. Teresa de Jesús, las Esclavas Carmelitas de la Sagrada Familia somos un Instituto Religioso de Derecho Diocesano. Las que hemos buscado, desde los comienzos de este camino, seguir al Señor según el impulso del Espíritu que Él puso en nuestros corazones, tratando de discernir con suma fidelidad su voluntad sobre nosotras, sabemos bien lo que este momento significa.
            Al erigirnos en Instituto Religioso, la Iglesia, en la persona de nuestro Obispo, reconoce que el Espíritu está vivo entre nosotras; que nuestra vida es un camino evangélico inspirado en el mismo modo de vivir de Cristo; que es fuente de santidad para todos sus miembros y para la iglesia; y que constituye un testimonio luminoso para el mundo al que somos enviadas.
            El nacimiento de un Instituto Religioso es una buena noticia para nuestra Iglesia Diocesana. Habla de su vitalidad y fecundidad, de la riqueza y creatividad del Espíritu que la anima, del amor de Dios que no olvida a su pueblo y suscita en él mismo testigos luminosos en momentos de oscuridad.
            No podemos sino proclamar con María la grandeza y bondad de nuestro Dios, que hace sus obras a través de instrumentos bien pequeños y frágiles, porque sabemos, como Pablo, que llevamos un tesoro en vasijas de barro y sólo Él, que comenzó la obra buena, puede llevarla a término.