COMPARTIMOS VIDA
     

" ... proclamó dichosos a los limpios de corazón y con el ejemplo de su vida reveló la grandeza de la castidad.
Él quiso hacer de la obediencia sacrificio perfecto, siguiendo en todo tu voluntad,
hasta morir por nosotros.
Él prometió las grandezas del cielo a los que, dejándolo todo en la tierra, viven solamente para tu servicio".

 (del Prefacio de la Profesión Religiosa)
   

Quiero compartir con vosotros la experiencia de este momento tan importante en mi vida, la verdad es que me es difícil expresar cuanto llevo dentro y estoy viviendo, ya que hay veces que no hay palabras para expresar algo tan grande como haberme sentido llamada por el Señor para consagrarme a Él; porque si algo siento en estos momentos, es que ha sido Él, el que me ha consagrado en mi pobre Sí.
Siento que el Señor me ha regalado unos días muy intensos de encuentro con Él, para renovar mi entrega y prepararme para la profesión. En los días de retiro experimenté la condición de hija, consagrada desde el Bautismo al Él, y llamada de nuevo a hacerla más plena con mi consagración religiosa.
Tuve la suerte de vivir durante tres días orando y llenándome de Dios con  la experiencia de querer convertir mi vida en una alabanza al Señor y en una acción de gracias continua; viviendo cada día por Él con Él y en Él, siendo fiel en la misión que me ha encomendado como Esclava Carmelita de la Sagrada Familia…y con ese deseo profesé, con este deseo dije “sí quiero” amar y entregarme a los hermanos, ser más fiel en mi Instituto y en mi compromiso con la Iglesia.
Quiero seguir “saltando”, sabiendo que me va a recoger en sus manos, como las del Padre recogieron a Cristo en la Cruz.
Puedo decir que disfruté mucho en la Celebración y que uno de los momentos donde más experimente el amor de Dios conmigo, fue cuando dando gracias después de comulgar,  me miré las manos y me sentía indigna de algo tan grande, todo cuanto estaba viviendo me desbordaba…cuando me postré y se empezó a cantar el Veni Creator, sentí de manera muy fuerte la presencia del Señor en mi vida, cuando caían sobre mí los pétalos de rosas, sentí que era Él el que derramaba sus gracias sobre nosotras; necesitamos sentirnos tocando suelo para que sea el Señor el que nos enaltezca, nos levante y nos capacite para dar testimonio de su amor en nuestro mundo, en el lugar donde nos ponga en cada momento.
Gracias a todos por vuestros detalles, a mis hermanas por su entrega para que todo saliera bien y a mi familia por caminar conmigo y estar siempre ahí.
Pido al Señor para que siempre le busquemos a Él y nos dé la valentía de ser testigos suyos en nuestro mundo que tanto necesita encontrarse con Dios.

Unidos en el Señor
Hna. Maria de la Luz de Jesús Crucificado