“Dios llama al hombre a subir cada vez más alto, a trascenderse en la dirección del Misterio, a no detenerse en la evidencia de un dato, en los pasos ciertos, en las fáciles victorias, en los horizontes visibles, que se pueden ver a simple vista, a no pretender moverse sólo cuando todo es perfectamente claro, sino a dejar que el propio viaje terreno tenga el paso del Eterno y su corazón conozca los latidos de Dios. Ésta es la fe, esta suerte de desafío, este lanzarse no porque se esté seguro dónde se va terminar, sino simplemente porque es Dios que nos pide el riesgo de abandonarnos en la certeza de ser acogidos en sus brazos”.
P. Amadeo Cencini |