Que el Señor te bendiga y te guarde, te muestre su rostro y tenga piedad de ti, te dirija su mirada y te de la paz.

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"Por Él, con Él y en Él, pondremos sobre el altar nuestra propia vida que, como el Cuerpo entregado y la Sangre derramada, quedará convertida en ofrenda viva y permanente por la salvación del mundo".

(Constituciones 117)

 

Oración juvenil por las madres  
Acto penitencial para jóvenes  
Orar con María en el Magníficat  
Oración joven de la amistad  
El mirar de Dios es amar  
Visitando el castillo interior con Santa Teresa de Jesús  
Novena a Santa Teresita  
Especial Santa Teresa  
Celebraciones de pascua (1)    (2)    (3)  

ORACIÓN JUVENIL POR LAS MADRES

 

CANCIÓN : “Como tus brazos”

 ORACION ECÚMENICA A MARÍA

 

    Dios te salve, María, madre, maestra y reina nuestra. Escucha con bondad la súplica que te presentamos, según el deseo de Jesús: «Rogad al dueño de la mies que envíe obreros a su mies».

 Vuelve tus ojos misericordiosos hacia todos los hombres. Muchos andan extraviados en las tinieblas, sin padre, sin pastor y sin maestro.

 En ti, María, encontrarán ellos la senda para llegar a Cristo, pues el Padre te ha constituido "apóstol" para dar al mundo a Jesús, camino, verdad y vida.

 Por ti, todos los católicos actúen con todas las energías, por todas la vocaciones, para todos los apostolados.

 Por ti, todos los creyentes, por todos los no creyentes; todos los comprometidos, por todos los indiferentes; todos los católicos, por todos los no católicos.

ORACIÓN DE UNA MADRE

 SALMO: “La Anunciación”

1. Una voz grita en el desierto:
preparad el camino, porque llega María, la nueva Eva;
alfombrad la senda para la Madre y Corredentora del mundo.
Ella es la Virgen profetizada
que nos dará al "Dios-con-nosotros".

2. Que se llenen todas las hondonadas
y se allanen todos los montes y collados;
que los caminos tortuosos se rectifiquen
y se igualen los ásperos senderos.
Y verán todos la salvación de Dios,
de la que es portadora María.

3. Asciende, mensajero, a la montaña:
tú, que traes la buena nueva a nuestro mundo,
pregona la alegría a todos los hombres.
Grita con todas las fuerzas, y lleva la alegría a nuestra casa.

4. Grita sin miedo, mensajero,
y di a todos los pueblos de la tierra:
"Aquí está ya María,
aquí está ya la madre de la Vida,
que viene llena de ternura.
Ella aliviará todos los dolores,
como sólo una madre sabe aliviarlos".

5. Aquí está la siempre-Virgen María,
Madre del "Dios-con-nosotros";
aquí está nuestro apoyo y amparo,
aquí está la Virgen sin par y Madre sin igual.

6. La misericordia y la ternura la preceden,
la acompañan, una tras otra, todas las generaciones.
Como una pastora, cuida de su rebaño,

toma en sus brazos a los corderos
y recoge en el aprisco a las ovejas perdidas.

7. Así es la Madre del amor hermoso,
la madre de la gracia y de la santa esperanza,
llena de delicadezas y de ternura.

LECTURA: Lucas 1, 39-55

 SILENCIO

 CANCIÓN: “María, mírame”

 ORACIÓN DE LA MADRE TERESA DE CALCUTA”

 

El día más bello? Hoy
La cosa más fácil? Equivocarse
El obstáculo más grande? El miedo
El mayor error? Abandonarse
La distracción más bella? El trabajo
La peor derrota? El desaliento
Los mejores profesores? Los niños

La primera necesidad? Comunicarse
Lo que más hace feliz? Ser útil a los demás
El misterio más grande? La muerte
El peor defecto? El mal humor
La persona más peligrosa? La mentirosa
El regalo más bello? El perdón
Lo más imprescindible? El Hogar
La ruta más rápida? El camino correcto
La sensación más grande? La paz interior

El resguardo más eficaz? La sonrisa

El mejor remedio? El optimismo
La mayor satisfacción? El deber cumplido
La fuerza más potente del mundo? La fe
Las personas más necesarias? Los padres
La cosa más bella de todas? El Amor.

 

ECOS DE LA ORACIÓN

 CANCIÓN : “María, madre nuestra”

 ORACIÓN POR LAS MADRES

          Señor, hazla un instrumento de Tu paz;

Que donde haya división, sea ella vínculo de unión,

Que donde haya desconfianza, pueda ella dar perdón,

Que donde haya duda, ponga ella fe,

Que donde haya tristeza, sea ella alegría

Que donde haya desaliento, sea ella el camino de la esperanza,

Que donde haya sombras, sea ella tu luz.

Ella puede Señor, porque tú le has dado:

Un cuerpo de oblación,

Un vientre habitado de esperas y de tiempos,

Y una tarea de gozo y de luz,

Porque dándose libremente podrá ayudar

A la Creación de un nuevo orden de amor.

 

COMPROMISO

 CANCIÓN : “María, la madre buena”

 

 

ACTO PENITENCIAL PARA JÓVENES

(Empezamos en la calle, con velas apagadas)

Lectura: Cristo, vuelve a iluminar nuestras noches, las tinieblas del miedo y el odio. Ven, príncipe de la paz, a multiplicar la alegría a incrementar el gozo. Rompe el pesado yugo que aplasta nuestro corazón y nuestro cerebro y nos impide creer en la lógica del perdón, en la fuerza demoledora de la no violencia.

(Encendemos el Cirio y entramos en la Capilla cantando)

Canción: Oh alto... (a la luz del Cirio)

Lectura: Hijo pródigo en moderno:
En un pueblo cercano, y no hace mucho tiempo, o quizás este pasando, o puedes ser tú, o puedo ser yo, vivía un padre que tenía dos hijos. El más pequeño le dijo a su padre:
"Oye, viejo, dame los euros que me corresponden que me voy a disfrutar de la vida".

El padre, triste por semejante decisión, le dio su parte, el dinero que había ahorrado con tanto sudor de su parte.

El hijo se marchó lejos, o quizás muy cerca, o quizás seas tú o sea yo. Se lo gastó todo, cambió la libertad de hijo por su propia libertad, la Verdad, por su verdad, y se convirtió en esclavo de sus propios caprichos y egoísmo.

Y se quedó triste, solo, vacío... Y reflexionó y pensó...

Se fue porque pensó que lejos del Padre encontraría la libertad y se encontró que le faltaba todo. ¿Y tú? (Silencio)

Se fue porque pensaba que lejos del Padre sería más feliz y llegó a ser el más miserable, un cuidador de tristes cerdos. ¿Y tú? (Silencio)

Se fue porque se creyó autosuficiente, ya maduro, y se encontró con su egoísmo y soledad. ¿Y tú?

Reflexionó y se dijo: "Todos los de mi casa tienen pan de sobras, y yo aquí, ¡me muero de hambre! Me levantaré e iré a buscar a mi padre y le diré: "Padre, perdón por lo que he abusado de tu corazón. Perdón por el egoísmo del mío, por los juicios tan duros que he impartido desde él, perdón por cuanto te he hecho sufrir a ti y a mis hermanos, perón por lo que no te he hecho gozar. Perón sobre todo Señor, por mi gran pecado: el de no haberte pedido antes, una y mil veces ¡perdón!.
Se levantó, pues, y se fue al encuentro de su padre.


Confesiones


Cantos:

Me levantaré
Ten piedad
Querido Padre

(Según van viniendo van encendiendo del cirio su vela)

Cuando aún estaba lejos, o quizá muy cerca, su padre le vio, se compadeció, y, comiendo se le echó al cuello que lo besaba.

El hijo, y tú y yo, le decimos juntos al Padre:

Siento el corazón en fiesta ante ti, Señor Jesús,

como el hijo pródigo que vuelve roto y solo a casa.

Mi pecado ha sido asumido por la ternura de hombre y Dios,

y donde abundó el pecado, Señor, sobreabundó la gracia.

Vuelvo a ti, con amor después de la caída,

y he sabido gustar la hondura de tu perdón en tu palabra

al decirme que vaya en paz y que no peque más

porque he sido hecho a tu imagen y semejanza.

Yo no sé, Señor Jesús, del amor inocente que no tengo,

sólo sé de tu misericordia y fidelidad derramadas

en mi corazón de barro perdonado y puesto en pie

por la bondad del Padre, señor de la noche y la mañana.

 

Aquí estoy, Señor, reconciliado contigo en tu amor,

reconciliado con el perdón de la comunidad perdonada.

Aquí estoy en clave de gracia y de perdón unidos

como el abrazo de padre al hijo en la cañada.

Aquí estoy perdonado porque soy pecador y quiero

entrar en tu corazón de par en par abierto al alba.

Aquí estoy llorando misericordia y ternura tuyas

nacidas de un corazón creado de nuevo puro. ¡Gracias!

Aquí estoy después de experimentar lo que no era vida,

después de darme cuenta de la amistad disfrazada,

después de gastarlo todo y quedarme pobre,

después de sentirme solo y experimentar mi nada.

Aquí estoy después de pensar en ti, aun lejano,

y soñar tu casa abierta como el día de la escapada.

Aquí estoy después de levantarme y ponerme en camino

sintiendo que había pecado contra ti, padre del alma.

Aquí estoy en abrazo de tu perdón ofrecido con ternura

sin recriminar mi vida, sin pedirme cuentas, sin ganas

de volver otra vez a dejarte en casa solo, Padre,

con el corazón llorando en espera esperanzada.

Y un signo concreto del amor y el abrazo del Padre es el amor y la unidad entre nosotros. Por eso no podemos acabar nuestra celebración sin hacer palpable esa reconciliación entre nosotros. Sintiéndonos verdaderamente hermanos nos damos todos la paz.

Paz

Cantamos: Padre nuestro

Nada nos separará.

ORAR CON MARÍA EN EL MAGNIFICAT


Símbolo: Una imagen de la Virgen.


AMBIENTACIÓN

Nos proponemos contemplar a María "como Virgen orante"; queremos que Ella sea nuestra maestra en este rato de oración. Lo vamos a hacer con el Magníficat la oración por excelencia de María, el canto que se ha convertido en el canto de la Iglesia de todos los tiempos.

Pidámosle al Señor comprender por qué María pronunció estas palabras, cuál fue la experiencia de Dios que vivió y cómo podemos nosotros participar de la misma. Que el Señor nos ayude a orar con María y como María, -y a experimentar a Dios como Ella: Grande, Salvador, Omnipotente, Santo, Misericordioso, Fiel...

ORACIÓN

María, pon dentro de mi tu alma y tu espíritu,
hazme entrar en tu alma y en tu espíritu,
para comprender las palabras que cantaste,
para comprender por qué pronunciaste ésas y no otras.
María, nosotros no somos capaces de entenderte hasta el fondo;
muchas veces nos quedamos sólo en la superficie,
y contemplamos de ti sólo los aspectos externos.
Ayúdanos a entrar en tu corazón,
para que podamos orar contigo y como Tú,
y para que hagamos nuestra tu alabanza y tu amor a Dios.

PRESENTACIÓN DEL SÍMBOLO

Os invito a contemplar en silencio la imagen de María.

Pensad en Ella, mejor, intentad pensar en Dios con los mismos sentimientos que Ella tenía hacia Él en su corazón.

Y mientras miramos la imagen de María, escuchemos de los labios de la misma Virgen las palabras del Magníficat.

PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA (Lc 1, 46-55)

CANTO RESPUESTA

ORACIÓN PERSONAL

El Espíritu Santo hizo de María una persona nueva, la madre del Señor. Vamos a pedirle al Espíritu que venga sobre nosotros en este rato de oración. Revistámonos de sentimientos de humildad, de sencillez, de generosidad para abrirnos a la acción de Dios.
Pídele al Señor que esté en ti el espíritu de María, que te deje entrar en su alma para hacer tuya su experiencia de Dios y para alabar al Señor con Ella y como Ella.

Silencio

DIOS, el gran protagonista del canto de María. Dios, su todo.
Con María repite varias veces, sintiendo como ella un afecto profundísimo y una intensa emoción, las frases del Magníficat.

"MI ALMA GLORIFICA AL SEÑOR"

Glorificarlo es querer que Dios sea lo más grande. Le da gloria quien le ama con todas sus fuerzas, como María, locamente, con un amor que le hace salir de sí. Dios es tu Señor; tú eres, como María, su servidor. Contémplalo lleno de Gloria, reconócelo como Señor.

Silencio

"Y Mi ESPÍRITU SE REGOCIJA EN DIOS MI SALVADOR"

Regocíjate, siente el gozo y la alegría profunda que tiene quien tiene a Dios. Dios, la causa de tu alegría. Regocíjate en Dios tu salvador. Di: "mi Salvador', con el convencimiento de la salvación personal que ha realizado en ti. Siéntete como María, tocado por EL SALVADOR.

Silencio

"HA MIRADO LA HUMILDAD DE SU SIERVA"

También Dios ha mirado tu humildad. Él, tan infinitamente grande, se da cuenta de que tú existes, te da importancia, te ama, se preocupa personalmente por ti, te mira en tu "pequeñez ": Tú eres una pobre criatura y Dios, tan grande, piensa en ti.

Silencio

Como a María, también a ti Dios te mira con amor en la humillación de tus dificultades, de tus sufrimientos. interiores, en la humillación de tus temores, y Él, como a la Virgen cuando aceptó ser la Madre del Hijo de Dios, te devuelve la tranquilidad, la seguridad de ánimo y la alegría. Por esto, Ella dice:

"TODAS LAS GENERACIONES ME LLAMARÁN DICHOSA"

Reconócete tú también dichoso, bienaventurado, mirado con amor por Dios, que de tu humildad ha comenzado a hacer una criatura nueva.

Silencio

María reconoce en Ella la obra de Dios y por eso le alaba:

"HA HECHO EN MI COSAS GRANDES EL PODEROSO"

También en ti, en tu comunidad cristiana en el mundo Dios ha hecho cosas grandes. Tenemos infinitos motivos para alabar a Dios. Personaliza la alabanza y el reconocimiento de su poder para contigo: te ha dado la vida, la fe, la vocación, te trajo aquí... Él todo lo puede. Contémplalo Omnipotente, Todopoderoso...

Silencio

"SU NOMBRE ES SANTO"

Totalmente santo, sin mancha, limitación, pecado o debilidad... Él es el Santo; tú, pecador, limitado, manchado por la debilidad, y a la vez llamado a participar de la santidad del "sólo Santo".

Silencio

"Y ES MISERICORDIOSO SIEMPRE"

De generación en generación. Dios con corazón siempre compasivo, cercano, lleno de amor y de perdón para ti y para todos.

Silencio

Glorifica y alégrate con María en el Dios que

"DESPLIEGA LA FUERZA DE SU BRAZO"

Para hacer disfrutar de su misericordia a los le honran, para ensalzar a los humildes y para colmar a los hambrientos de bienes. A nuestro Dios te gustan los sencillos, los humildes, los pobres. No le van los engreídos', los poderosos, los ricos . Es ese Dios que en María y por medio de Jesucristo ha comenzado a dar un vuelco a la historia.

Pídele al Señor:
Que te haga capaz de honrado y obedecerlo cada día, para que te pueda colmar de su misericordia; que en tu humildad, en tu pequeñez y debilidad experimentes cómo el Señor te levanta, te sana y te salva; y que, siendo pobre de corazón, te puedas sentir colmado de sus bienes.

ORACIÓN COMUNITARIA

Se podría empezar cada participación con la expresión:
Mi ALMA GLORIFICA AL SEÑOR, PORQUE...

Todos juntos, en torno a María nuestra Madre, nos dirigimos como hermanos a nuestro Padre común: PADRE NUESTRO...

CANTO FINAL

 

ORACIÓN JOVEN DE LA AMISTAD

La verdadera amistad

La amistad es algo difícil, raro y delicado. Difícil porque no es una moneda que se encuentra por la calle y hay que buscarla tan apasionadamente como un tesoro. Rara porque no abunda: se pueden tener muchos compañeros, abundantes camaradas, nunca pueden ser muchos amigos. Y delicada porque precisa de determinados ambientes para nacer, especiales cuidados para ser cultivada, minuciosas atenciones para que crezca y nunca se degrade.

Vamos a ver siete pilares sobre los que se apoya una amistad auténtica:

1. En primer lugar, el respeto a lo que el amigo es y como el amigo es.

2. La franqueza, que está a media distancia entre la simple confianza y el absurdo descaro. Amistad es confidencia; más que simple sinceridad, es intimidad compartida.

3. Amistad es generosidad; compartir con naturalidad lo que se es y lo que se tiene, don espontáneo.

4. Es también aceptación de los fallos.

5. Imaginación frente a uno de sus mayores peligros: el aburrimiento.

6. Apertura. Una amistad no es algo cerrado entre dos, sino algo abierto a la camaradería, al grupo.

7. Amigos en el Señor. Los ideales... las personas, nos unen y nada une tanto - mirad cómo cristianos y religiosos fácilmente entablan amistad- como tener al mismo JESÚS como IDEAL y AMIGO. Las experiencias fuertes vividas juntos unen... nada tan fuerte como el camino de que Él crezca y yo/nosotros mengüe.

Jesús el verdadero amigo

Lectura del Evangelio Jn 15, 13-15

"Nadie tiene amor más grande que quien da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. En adelante ya no os llamaré siervos, porque el siervo no conoce lo que hace su señor. Desde ahora os llamo amigos, porque os ha dado a conocer todo lo que he oído a mi Padre". Palabra de Dios.


Breve silencio.


En nuestro crecimiento como personas cristianas descubrimos en Jesús al verdadero amigo:

· Un amigo encantador: la muchedumbre lo sigue hasta el punto de no acordarse ni de comer.
· Un amigo que te trata con familiaridad: La amistad sólo existe entre iguales.

· Un amigo dispuesto a todas horas, incluso mora en ti.

· Un amigo compasivo que llora ante la muerte de su amigo Lázaro.

· Un amigo desinteresado y generoso, capaz de dar su vida por mi "no hay
prueba mayor de amor que dar su vida por los amigos" y por eso murió El,
por ti

· Un amigo que excusa y perdona siempre.

Canto a la amistad.

Una palabra dulce multiplica los amigos,

la lengua afable multiplica los saludos.

Puedes relacionarte con muchos,

pero amigo de verdad, uno entre mil.

Si te echas un amigo, hazlo con tiento,

y no tengas prisa en confiarte a él.

Porque hay amigos de conveniencias,

que te abandonan cuando llega la adversidad.

Un amigo fiel es apoyo seguro,

el que lo encuentra, encuentra un tesoro.

Un amigo fiel no tiene precio,

no se puede ponderar su valor.

Un amigo fiel es bálsamo de vida,

los que temen al Señor lo encontrarán.

El que honra al Señor cuida su amistad,

porque su amigo será como sea él.

(Eclesiástico, 6)

 

Hacemos eco de aquello que nos ha llamado mas la atención.

El aceptar a Jesús como amigo nos ha de llevar a un cambio profundo en nuestras vidas. Podríamos a titulo de compromiso buscar más "ser amigo" que "tener muchos amigos".
 

 

EL MIRAR DE DIOS ES AMAR

MONICIÓN DE ENTRADA


No es lo mismo ver que mirar, ver es una capacidad biológica. Mirar es fijar la mirada detenidamente ante algo o alguien. Al orar necesitamos mirar y sentirnos mirados.
Consciente o inconscientemente, no paramos de ver... Pero, ¿cuánto es lo que miramos? Nos quedamos en la superficie, en la cáscara de las cosas.
Cuida que no se embote tu capacidad de mirar, pidámosle en esta tarde al Dios que no deja de mirarnos, que nos enseñe a sentirnos mirados, a sentirnos amados... Y recordemos: "ojos que miran, corazón que siente. Y corazón que siente, corazón que ora".

CANCIÓN

TIPOS DE MIRADA


HA DE SER UNA MIRADA PUESTA A FOCO

Al orar con la mirada comienza por centrarla. A base de paz, de silencio, de atención. Abstráete de preocupaciones, tensiones, ruidos. Céntrala en tus circunstancias.


HA DE SER UNA MIRADA LIMPIA
Es una cualidad base de toda mira interpretada en clave de amistad. Sólo los limpios de corazón verán a Dios. Quizás tu mirada cuenta con una suciedad llamada "pecado" o con otra llamada "prejuicios". Revisa la limpieza de tu mirada antes de orar.


HA DE SER UNA MIRADA CLARA
Se trata de esa luminosidad que sólo consigue en su mirar quien tiene los ojos de fuera conectados con los de dentro.
Es la luz, la paz y hasta la alegría que irradian esas personas que miran de este modo, la tragedia de quien sufre. Y con sólo mirar, consuelan y animan y..., hasta alegran.

HA DE SER UNA MIRADA GRATUITA
Como para amar, para orar, hay que prescindir de toda calculadora, de todo rendimiento, de todo provecho propio.

HA DE SER UNA MIRADA CERCANA
Ningún amigo verdadero se contenta con conocer a su amigo de vista, de oídas, de lejos... Le quiere cercano, lo más cercano posible. Porque si bien el amor puede brotar en un instante, sólo se puede mantener e incrementar con la cercanía.


HA DE SER UNA MIRADA LLENA DE CARIÑO
Todo cambia de mira, de tono, de perspectiva, cuando se mira con amor.


UNA MIRA COMPROMETIDA
La fe y la oración sin obras es cosa muerta. Lo más lejano de una mirada orante será una mirada que se diluya en medio de un sentimentalismo estéril.


No os pido en este momento de silencio que penséis en Él, ni que reflexionéis..., no os pido sino que le Miréis.


(Después de leer "La mirada de Jesús, miramos el Rostro de Jesús, y compartimos lo que nos sugiere)

 

EVANGELIO (Mc. 10, 46-52)Y ECOS

CANTO

 

 

VISITANDO EL CASTILLO INTERIOR CON SANTA TERESA DE JESÚS

CONOCIÉNDOME A MI MISMA EN MI GRANDEZA Y EN MI MISERIA

1a. MORADA

CUENTO:

Hace ya mucho tiempo, en una tierra muy lejana, vivía un caballero que pensaba que era bueno, generoso y amoroso. Hacía todo lo que suelen hacer los caballeros buenos, generosos y amorosos.

Mientras cabalgaba en solitario a través de los bosques, el caballero se dio cuenta de que había muchas cosas que no sabía. Siempre había pensado que era muy listo, pero no se sentía listo ahora, intentando sobrevivir en los bosques.

Abandonado a su suerte, el caballero asomó la cabeza con precaución por la puerta de un castillo. Las rodillas le temblaban ligeramente, por lo que producía un ruido metálico a causa de su armadura. Como no quería parecer una gallina frente a una paloma, reunió fuerzas y entró valientemente, cerrando la puerta a sus espaldas.

Por un momento deseó no haber dejado atrás su espada, pero Merlín, un mago, le había prometido que no tendría que matar dragones, y el caballero confiaba plenamente en él.

Entró en la enorme antesala del castillo y miró a su alrededor. Sólo vio el fuego que ardía en una enorme chimenea de piedra en uno de los muros y tres alfombras en el suelo. Se sentó en la alfombra más cercana al fuego.

El caballero pronto se dio cuenta de dos cosas: primero, parecía no haber ninguna puerta que lo condujera fuera de la habitación, hacia otras áreas del castillo. Segundo, había un extraordinario y aterrador silencio. Se sobresaltó al notar que el fuego ni siquiera chasqueaba. El caballero pensaba que su castillo era silencioso, especialmente en las épocas en las que Julieta, su mujer, no le hablaba durante días, pero aquello no era nada comparado con esto. El Castillo del Silencio hacia honor a su nombre, pensó. Jamás en su vida se había sentido tan solo.

De repente, el caballero se sobresaltó por el sonido de una voz familiar a sus espaldas.

- Hola, caballero.

El caballero se giró y se sorprendió al ver al rey aproximarse desde una esquina lejana de la habitación.

- ¡Rey! –dijo con la voz entrecortada-. Ni siquiera os había visto. ¿Qué estáis haciendo aquí?

- Lo mismo que vos, caballero: buscando la puerta.

El caballero miró a su alrededor otra vez.

- No veo ninguna puerta.

Uno no puede ver realmente hasta que comprende –dijo el rey-. Cuando comprendáis lo que hay en esta habitación, podréis ver la puerta que conduce a la siguiente.

 

TEXTO:

Somos un retrato de Cristo. Si alguien quiere saber quién es tiene que mirar a Cristo. Si alguien quiere saber quien es Cristo, tiene que buscarlo en lo hondo de su alma. Somos una pintura de Cristo. Solo si queremos nos vemos reflejados en ese espejo, o muy “claro cristal”, pues podemos “considerar nuestra alma como un castillo todo de un diamante o muy claro cristal adonde hay muchos aposentos, así como en el cielo hay muchas moradas; que, si bien lo consideramos, no es otra cosa el alma del justo sino un paraíso donde dice él tiene sus deleites. Pues, ¿qué tal os parece que será el aposento adonde un Rey tan poderoso, tan sabio, tan limpio, tan lleno de todos los bienes se deleita?” (M1, 1, 1)

DINAMICA: Espejo

 CANTO: Mi padre está en lo secreto (Glenda, 3)

 

ESCUCHANDO SUS LLAMADAS

2a. MORADA

CUENTO:

- Todo el mundo entiende las cruzadas –dijo el rey- pero muy pocos comprenden la Verdad.

- Sí – asintió el caballero-. Yo mismo no estaría en este Sendero si no estuviera atrapado en esta armadura.

- La mayoría de la gente está atrapada en su armadura –declaró el rey.

- ¿Qué queréis decir? – preguntó el caballero.

- Ponemos barreras para protegernos de quienes creemos que somos. Luego un día quedamos atrapados tras las barreras y ya no podemos salir.

- Nunca pensé que vos estuvierais atrapado rey. Sois tan sabio… - dijo el caballero.

El rey soltó una carcajada.

- Soy lo suficientemente sabio como para saber cuándo estoy atrapado, y también para regresar aquí para aprender más de mí mismo.

El caballero estaba entusiasmado, pensando que quizás el rey podría mostrarle el camino.

- Decidme –dijo el caballero, su rostro iluminado-, ¿podríamos atravesar el castillo juntos? Así no sería tan solitario…

El rey negó con la cabeza.

- Una vez lo intenté. Es verdad que mis compañeros y yo no nos sentíamos solos porque hablábamos constantemente, pero cuando uno habla es imposible ver la puerta de salida de esta habitación.

- Quizá podríamos limitarnos a caminar juntos, sin hablar –sugirió el caballero. No le apetecía mucho tener que caminar solo por el Castillo del Silencio.

El rey volvió a negar con la cabeza, esta vez con más fuerza.

- No, también lo intenté. Hizo que el vacío fuera menos doloroso, pero tampoco pude ver la puerta de salida.

El caballero protestó.

- Pero si no estabais hablando.

- Permanecer en silencio es algo más que no hablar –dijo el rey-. Descubrí que, cuando estaba con alguien, mostraba sólo mi mejor imagen. No dejaba caer mis barreras, de manera que ni yo ni la otra persona podíamos ver lo que yo intentaba esconder.

- No lo capto –dijo el caballero.

- Lo comprenderéis – replicó el rey- cuando hayáis permanecido aquí el tiempo suficiente. Uno debe estar solo para poder dejar caer su armadura.

El caballero estaba desesperado.

- ¡No quiero quedarme aquí solo! – exclamó, golpeando el suelo con el pie, y dejándolo caer involuntariamente sobre el pie del rey.

- Comprendo que no queráis quedaros solo en el castillo. Yo tampoco lo deseaba las primeras veces que estuve aquí, pero ahora me doy cuenta de que lo que uno ha de hacer aquí, lo ha de hacer solo. Dicho esto, se alejó, al tiempo que decía-: Ahora debo irme.

Perplejo, el caballero preguntó:

- ¿Adónde vais? La puerta está por aquí.

- Esa puerta es sólo de entrada. La puerta que lleva a la siguiente habitación está en la pared más lejana. La vi, por fin, cuando vos entrabais –dijo el rey.

- ¿Qué queréis decir que por fin la visteis? ¿No recordabais dónde estaba, de las otras veces que estuvisteis aquí? –preguntó el caballero, sin comprender por qué el rey continuaba viniendo.

- Uno nunca acaba de viajar por el Sendero de la Verdad. Cada vez que vengo, a medida que voy comprendiendo cada vez más, encuentro nuevas puertas. –El rey se despidió con la mano-. Trataos bien, amigo mío.

- ¡Aguardad, por favor! –le suplicaba el caballero.

El rey se volvió y le miro con compasión.

- ¿Sí?

El caballero, que no podía hacer que tambalease la resolución del rey, pidió:

- ¿Hay algún consejo que me podáis dar antes de iros?

El rey lo pensó un momento, luego respondió:

- Esto es un nuevo tipo de cruzada para vos, querido caballero: una que requiere más coraje que todas las otras batallas que habéis conocido antes. Si lográis reunir las fuerzas necesarias y quedaros para hacer lo que tenéis que hacer aquí será vuestra mayor victoria.

Dicho esto, el rey se giró y, estirando el brazo como para abrir una puerta, desapareció en la pared, dejando perplejo al caballero.

TEXTO:

El que ha entrado en este castillo está peor que antes porque habiendo empezado a oír las llamadas del Señor, es decir, habiendo empezado a conocer la diferencia entre el bien y el mal se ve imposibilitado a actuar como debería, pero Dios sabe esperar porque tiene entanto que le queramos.

La gran batalla es contra la idolatría es decir la estima de las cosas como si fueran bienes eternos y fuente de vida. Es la reducción del Dios vivo a un ídolo.

Ahora nos introduciremos en la segunda morada donde hay llamada de Dios y lucha interior. Su voz se hace más clara ya que al estar más cerca de Él, podemos oírle mejor, pero el responderle implica lucha. El fin de esta lucha es conseguir la paz y el equilibrio interior.

DINÁMICA: Alambrada con lana

CANTO: “Señor, toma mi vida nueva”

ORAMOS: Señor que no sea sordo a tu llamamiento, ni me deje engañar, ni caer en la tentación de abandonar el camino comenzado sino que esté atento a tus Palabras y responda con fidelidad  y fuerza.

PASANDO LA PRUEBA DEL AMOR

3a. MORADA

CUENTO:

Sólo cuando se fue el rey pudo el caballero admitir francamente algo que ya sabía: tenía miedo de estar solo.

En ese momento, vio una puerta en la pared más lejana de la habitación. Fue hasta ella, la abrió lentamente y entró en otra habitación. Esta otra sala se parecía mucho a la anterior, sólo que era más pequeña. También ésta estaba vacía de todo sonido.

Para pasar el tiempo, el caballero comenzó a hablar consigo mismo. Decía cualquier cosa que le venía a la mente. Habló de cómo era de pequeño y de qué manera era diferente de los otros niños que conocía. Mientras cazaban codornices y jugaban a “Ponle la cola al burro”, él se quedaba en casa y leía. Como en aquel entonces los libros eran manuscritos de los monjes, había pocos y, muy pronto, los hubo leído todos. Fue entonces cuando comenzó a hablar con todo aquel que pasaba delante de él. Cuando no había con quien hablar, hablaba consigo mismo, igual que ahora.

Se encontró diciendo que había hablado tanto durante toda su vida para evitar sentirse solo.

El caballero pensó profundamente sobre esto hasta que el sonido de su propia voz rompió el aterrador silencio.

- Supongo que siempre he tenido miedo a estar solo.

Mientras pronunciaba estas palabras, otra puerta se hizo visible. El caballero la abrió y entró en la siguiente habitación. Era más pequeña aún que la anterior.

Se sentó en el suelo y continuó pensando. Al poco rato, le vino al pensamiento de que durante toda su vida había perdido el tiempo hablando de lo que había hecho y de lo que iba a hacer. Nunca había disfrutado de lo que pasaba en el momento. Y entonces apareció otra puerta. Llevaba a una habitación aún más pequeña que las anteriores.

Animado por su progreso, el caballero hizo algo que nunca había hecho. Se quedo quieto y escuchó el silencio. Se dio cuenta de que, durante la mayor parte de su vida, no había escuchado realmente a nadie ni a nada. El sonido del viento, de la lluvia, el sonido del agua que corre por los arroyos, había estado siempre ahí, pero en realidad nunca los había oído. Tampoco había oído a Julieta, cuando ella intentaba decirle cómo se sentía; especialmente  cuando estaba triste. Le hacía recordar que él también estaba triste. De hecho, una de las razones por las que había decidido dejarse la armadura puesta todo el tiempo era porque así ahogaba la triste voz de Julieta. Todo lo que tenía que hacer era bajar la visera y ya no la oía.

El caballero lloró tanto que las lágrimas se derramaron por los agujeros de la visera y empaparon la alfombra que había debajo de él. Las lágrimas fluyeron hacia la chimenea y apagaron el fuego. En realidad, toda la habitación había empezado a inundarse, y el caballero se hubiera ahogado si no fuera porque en ese preciso instante apareció otra puerta.

Aunque estaba exhausto por el diluvio, se arrastró hasta la puerta, la abrió y entró en una habitación que no era mucho mayor que el establo de su caballo.

- Me pregunto por qué las habitaciones son cada vez más pequeñas –dijo en voz alta.

Una voz replicó:

- Porque os estáis acercando a vos mismo.

Sobresaltado, el caballero miró a su alrededor. Estaba solo, o eso había creído. ¿Quién había hablado?

TEXTO:

El hombre de las terceras moradas: el formalmente perfecto o por mejor decir el hombre que actúa con “perfección” pero sin amor. Es el hombre que se canoniza por si solo. Comencemos poniendo a prueba nuestras acciones o mejor nos juzgue el Señor, ya que haznos de probar en el amor.

Descubrir en el yo, la grandeza y la miseria. Una vez aceptada esta realidad, ofrecérselo y entregárselo a Jesucristo. Para Teresa no se puede avanzar sin descubrir esto y aceptarlo. Conocer, aceptar y entregárselo a Él para crecer. Descubrir la diferencia entre la grandeza y la miseria. La persona humana es sagrada, pero llena de limitaciones. Todo en las manos de Dios.

Me doy del todo al TODO. “¿Qué puedo hacer por un Dios tan generoso que murió por mí, me crió y me da el ser?” (III Morada 1,8)

DINÁMICA: Todos tenemos momentos de luces y de sombras, por eso aquí tenemos unos papelitos donde podemos escribir nuestras luces y nuestras sombras.

CANTO: la sal y la luz

BEBIENDO DEL AGUA DE LA VIDA

4a. MORADA

CUENTO:

- Tú has hablado –dijo la voz como respuesta a su pensamiento.

La voz parecía venir de dentro de sí mismo. ¿Era eso posible?

- Sí, es posible – respondió la voz-. Soy tu yo verdadero.

- Pero si yo soy mi yo verdadero – protestó el caballero.

- Mírate – pronunció la voz con ligera aversión-, ahí sentado medio muerto, dentro de ese montón de lata, con la visera oxidad y la barba hecha una sopa. Si tú eres tu verdadero yo, ¡los dos estamos en problemas!

- Ahora óyeme tú a mí –dijo el caballero-. He vivido durante todos estos años sin oír ni una palabra sobre ti. Ahora que oigo, lo primero que me dices es que tú eres mi verdadero yo. ¿Por qué no me habías hablado antes?

- He estado aquí durante años –replicó la voz-, pero ésta es la primera vez que estás los suficientemente silencioso como para oírme.

El caballero dudó:

- Si tú eres mi verdadero yo, entonces, por favor, dime ¿quién soy yo?

La voz replicó amablemente:

- No puedes pretender aprender todo de golpe.

- Esta bien – dijo el caballero-, pero antes, quiero saber cómo debo llamarte.

- ¿Llamarme? – preguntó la voz, perpleja-. ¡Pero si yo soy tú!

- No puedo llamarte yo. Me confunde.

- Está bien. Llámame Sam.

- ¿Por qué Sam?

- ¿Y por qué no? – fue la respuesta.

Miro a su alrededor sorprendido. Sin lugar a dudas, se encontraba sentado sobre el Sendero de la Verdad, al otro lado del Castillo del Silencio.

- ¿Cómo salí de allí? – preguntó.

Rebeca, una paloma, le respondió:

- De la única manera posible. Pensando.

- Lo último que recuerdo – dijo el caballero- es que estaba hablando con… - Aquí se detuvo. El caballero se rascó la cabeza, pero tardó en darse cuenta de que en realidad estaba rascando su propia piel. Se llevó las dos manos envueltas en acero a la cabeza. ¡Su yelmo había desaparecido! Se tocó la cara y su larga barba.

TEXTO

El Señor nos regala su Espíritu, nos empapa con su agua, dilata nuestra interioridad no sólo en el momento de la oración sino en toda nuestra vida. Su acción es creadora, nos rehace, nos restaura.

El Señor que seduce comienza a llamar para más, y nosotros queremos responderle. Los gustos empiezan en Dios y terminan en nosotros, en el centro del alma. El Señor engrandece, dilata el alma “como un cosa profunda”. Cuando más da, tanto más, Dios engrandece.

DINÁMICA: Agua. Echar el papelito de las luces y las sombras en el agua, para empaparnos de Dios.

PALABRA DE DIOS: Ezequiel 47,1-9.12.

El ángel me llevó a la entrada del templo, y vi que debajo del umbral, por el lado oriental hacia el que mira la fachada del templo, brotaba una corriente de agua. El agua descendía por el lado derecho del templo hasta la parte sur del altar. Me hizo salir por el pórtico norte y dar la vuelta por fuera hasta el pórtico exterior que mira hacia oriente, y vi que las aguas manaban desde el costado derecho. El hombre salió en dirección este con un cordel de medir en la mano, midió quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta los tobillos; midió otros quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta las rodillas; midió todavía otros quinientos metros y me hizo atravesar al agua, que me llegaba hasta la cintura; midió por fin otros quinientos metros y la corriente de agua era ya un torrente que no pude atravesar, pues había crecido al punto que sólo a nado se podía atravesar. Entonces me dijo:
«¿Has visto, hijo de hombre?»

Después me ordenó que regresara a la orilla del torrente, y al regresar vi que junto al torrente en las dos orillas había muchos árboles. Y me dijo:

«Estas aguas fluyen hacia oriente, bajan al Arabá y desembocan en el mar Muerto, cuyas aguas quedarán saneadas. Por donde pase este torrente, todo ser viviente que en él se mueva vivirá. Habrá abundancia de peces, porque las aguas del mar Muerto quedarán saneadas cuando llegue este torrente. Junto a las dos orillas del torrente crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas no se marchitarán ni sus frutos se acabarán. Cada mes darán frutos nuevos, porque las aguas que los riegan manan del santuario. Sus frutos servirán de alimento y su follaje de medicina».

CANTO: Sé fiel a la verdad (Brotes, 16)

CONFIGURÁNDOME CON CRISTO SOY PARA LOS DEMáS

5a. MORADA

CUENTO:

Justo antes de caer la noche, el caballero contempló el Castillo del Conocimiento en la distancia. Era mayor que el Castillo del Silencio, y la puerta era de oro sólido. Era el castillo más grande que el caballero hubiera visto jamás, incluso mayor que el que el caballero se había construido.

Si el Castillo del Conocimiento se asemejaba al Castillo del Silencio, estaría feliz de tener a Sam compañía.

El caballero cruzó el puente levadizo por encima del foso y se detuvo ante la dorada puerta. El caballero cogió la llave que colgaba de su cuello e hizo girar la cerradura.

Atravesó la puerta y penetró en una oscuridad tan densa que el caballero no podía ver ni su propia mano. El caballero buscó a tientas las acostumbradas antorchas que suelen estar en la entrada de los castillos, pero no había ninguna. ¿Un castillo con puerta de oro y sin antorchas?

- Incluso los castillos de la zona barata tienen antorchas- refunfuñó el caballero.

El caballero tanteó el camino y vio una inscripción que brillaba en la pared. Ponía: El conocimiento es la luz que iluminará vuestro camino.

“Preferiría una antorcha”, pensó el caballero, “quienquiera que el que gestiona este castillo, está decidido a reducir las facturas de la luz”.

Sam habló:

- Significa que cuantas más cosas sepas, más luz habrá en el interior del castillo.

- ¡Apuesto a que tienes razón, Sam! – exclamó el caballero. Y un rayo de luz se filtró en la habitación.

Había encontrado otra brillante inscripción grabada en la pared. “¿Habéis confundido la necesidad con el amor?”

Todavía perturbado, el caballero masculló:

- Supongo que tengo que encontrar la respuesta para conseguir un poco más de luz.

- Lo estás cogiendo rápidamente –replicó Sam, a lo que el caballero respondió bufando:

- No tengo tiempo para jugar a Preguntas y Respuestas. ¡Quiero encontrar mi camino por el castillo para poder llegar pronto a la cima de la montaña!

- Tal vez lo que tengáis que aprender aquí sea qué tenéis todo el tiempo del mundo –sugirió Rebeca, la paloma.

El caballero no estaba de un ánimo muy receptivo y no tenía ganas de oír su filosofía. Por un momento consideró la posibilidad de internarse en la oscuridad del castillo e intentar atravesarlo. La negrura, sin embargo, era bastante intimidadora y, sin su espada, se sentía temeroso. Le pareció que la única alternativa que le quedaba era intentar descifrar el significado de la inscripción.

Un pensamiento le vino a la mente como un relámpago: ¡Había necesitado el amor de Julieta, y su hijo Cristóbal porque no se amaba a sí mismo! De hecho, había necesitado el amor de todas las damiselas que había rescatado y de toda la gente por la que había luchado en las cruzadas porque no se amaba a sí mismo.

El caballero lloró aún más al darse cuenta de que si no se amaba, no podía amar realmente a otros. Su necesidad de ellos se interpondría.

Al admitir esto, una hermosa y resplandeciente luz brilló a su alrededor, ahí donde antes había habido oscuridad. Una mano se posó suavemente sobre su hombro. Miró a través de sus lágrimas y vio a Merlín que le sonreía.

- Habéis descubierto una gran verdad –le dijo el mago al caballero-. Sólo podéis amar a otros en la medida en que os amáis a vos mismo.

- ¿Y cómo hago para empezar a amarme? – preguntó el caballero.

- Ya habéis empezado, al saber lo que ahora sabéis –dijo Merlín.

- Sé que soy un tonto – sollozó el caballero.

- No, conocéis la verdad, y la verdad es amor.

Esto consoló al caballero, que dejó de llorar. A medida que sus lágrimas se fueron secando, fue notando la luz que había a su alrededor. Era distinta de cualquier luz que hubiera visto antes.

Parecía que no provenía de ningún lugar, y de todos los lugares a la vez.

Merlín se hizo eco del pensamiento del caballero:

- No hay nada más hermoso que la luz del conocimiento.

El caballero reflexionó sobre este extraño fenómeno y no tardó en darse cuenta de que Merlín estaba en lo cierto. Decidió que era verdad, que el tiempo transcurría con rapidez cuando uno se escuchaba a sí mismo. Recordó cuántas veces el tiempo se había hecho eterno mientras él esperaba que otras personas lo llenaran.

Ahora que todo lo que quedaba de su armadura era el peto, el caballero se sintió más ligero y más joven de lo que se había sentido en años. También descubrió que no se había sentido tan bien consigo mismo desde hacia mucho tiempo. Con el paso firme de un muchacho, partió hacia el Castillo de la Voluntad y la Osadía.

TEXTO:

En esta morada disfrutaremos de la unión con Dios por el amor.

En el proceso de crecimiento de nuestras vidas en Cristo, lo normal es que llegue un momento en el que se logre la unión con Él.

Esta comunión con Dios se puede muy bien alcanzar cuando se hace la voluntad de Dios. “Esta unión yo deseo” dice la Santa. ¿Que es hacer su voluntad? Ser uno con Dios y con el prójimo. La más cierta señal de que amamos a Dios está en el crecimiento de amor del prójimo.

Viven aquí los que se han rendido, los que se han abandonado del todo al todo. Muera el yo y viva otro que es más que yo.

Quien hace esta obra tan decisiva en nosotros es Dios y una vez realizada, la persona que ha sido configurada con Cristo empieza a ser fecunda, benéfica,  a dar vida, “comienza a ser para los otros”. Nos comprometemos a contar con Él. Dejar de ser nuestros únicos protagonistas. Nos abandonamos en las manos de Dios.

SÍMBOLO: Grano de trigo.

Jesús nos da el ejemplo del grano de trigo. En Él mismo, se entrecruzan sentimientos y fuerzas espirituales en el cenáculo y en la cruz viviendo el anticipo de la muerte y de la nueva vida.

Aquí se entra en los dominios del amor, es Él quien obra por amor pero la lucha y el riesgo continúan por eso será necesaria la vigilancia evangélica. Estamos aprendiendo a amar de verdad. Amar bien, es complicado. Amar, dejándonos amar. La voluntad ama y se deja amar. Y es aquí donde comienza la Resurrección. En el morir a uno mismo se renace.

PALABRA DE DIOS: Juan 12, 20-25.

Había ciertos Griegos de los que habían subido á adorar en la fiesta: Estos pues, se llegaron á Felipe, que era de Bethsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, querríamos ver a Jesús. Vino Felipe, y se lo dijo á Andrés: Andrés y Felipe, lo dicen á Jesús. Entonces Jesús les respondió, diciendo: Llega la hora en que el Hijo del hombre ha de ser glorificado. De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.

CANTO: Quien pierda su vida la encontrará (Glenda, 11)

PONIENDO MIS OJOS EN CRISTO

6a. MORADA

CUENTO:

Hacia el amanecer del día siguiente el caballero llegó al último castillo. Era más alto que los otros y sus muros parecían más gruesos. Confiado de que atravesaría velozmente este castillo, el caballero cruzó el puente levadizo.

Cuando estaba a medio camino se abrió de golpe la puerta del castillo y un enorme y amenazador dragón, cubierto de relucientes escamas verdes, surgió de su interior, echando fuego por la boca. Espantado, el caballero se paró en seco.

Había visto muchos dragones, pero éste no se parecía a ninguno. Era enorme, y las llamas salían no sólo de su boca, como sucedía con cualquier dragón común y corriente, sino también de sus ojos y oídos. Y, por si eso fuera poco, las llamas eran azules, lo cual quería decir que ese dragón tenía un alto contenido de butano.

El caballero buscó su espada, pero su mano no encontró nada. Comenzó a temblar. Con  una voz débil e irreconocible, el caballero pidió ayuda a Merlín, mas, para su desesperación, el mago no apareció.

- ¿Por qué no viene? – preguntó ansiosamente, al tiempo que esquivaba una llamarada azul del monstruo.

“No me puede abandonar ahora”, se dijo el caballero. “Me prometió que no habría dragones en el Sendero de la Verdad”.

- Se refería a los dragones comunes y corrientes –rugió el monstruo con una voz que hizo temblar a los árboles.

La situación parecía seria. Un dragón que podía leer las mentes era definitivamente lo peor que se podía esperar pero, de alguna manera, el caballero logró dejar de temblar. Con la voz más fuerte y potente que pudo, gritó:

- ¡Fuera de mi camino, bombona de butano gigante!

La bestia bufó, lanzando fuego en todas direcciones.

- Caramba, ¡qué atrevido el gatito asustado!

El caballero, que no sabía qué más hacer, intentó ganar tiempo.

- ¿Qué haces en el Castillo de la Voluntad y la Osadía? – preguntó.

- ¿Hay algún sitio mejor donde yo pueda vivir? Soy el Dragón del Miedo y de la Duda.

El caballero reconoció que el nombre era muy acertado. Miedo y duda era exactamente lo que sentía.

El dragón volvió a vociferar:

- Estoy aquí para acabar con todos los listillos que piensan que pueden derrotar a cualquiera simplemente porque han pasado por el Castillo del Conocimiento.

Rebeca susurró al oído del caballero:

- Merlín dijo una vez que el conocimiento de uno mismo podía matar al Dragón del Miedo y de la Duda.

- ¿Y tú lo crees? – susurró el caballero.

- Sí –afirmó Rebeca con firmeza.

- ¡Pues, entonces, encárgate tú de ese lanzallamas verde! – El caballero dio media vuelta y cruzó el puente levadizo corriendo, en retirada.

- ¡Jo, jo, jo! –rió el dragón, y con su último “jo” por poco quema los pantalones del caballero.

Sam intervino.

- ¿Cómo te soportas si no tienes la voluntad y la osadía de poner a prueba el conocimiento que tienes de ti mismo?

- ¿Tú también crees que el conocimiento de uno mismo puede matar al Dragón del Miedo y de la Duda? – preguntó el caballero.

- Por supuesto. El conocimiento de uno mismo es la verdad y ya sabes lo que dicen: “La verdad es más poderosa que la espada”.

- Ya sé que eso es lo que se dice, pero ¿hay alguien que lo haya probado y haya sobrevivido? –preguntó sutilmente el caballero.

Tan pronto como acabó de pronunciar estas palabras, el caballero recordó que no necesitaba probar nada. Era bueno, generoso y amoroso. Por lo tanto, no debía sentir ni miedo ni dudas. El dragón no era más que una ilusión.

El caballero dirigió la mirada a través del puente hacia donde se encontraba el monstruo lanzando fuego hacia unos arbustos, por lo visto para no perder la práctica. Con el pensamiento en la mente de que el dragón sólo existía si él creía que existía, el caballero inspiró profundamente y con lentitud, volvió a atravesar el puente levadizo.

El dragón, por supuesto, fue a su encuentro, bufando y echando fuego. Esta vez, sin embargo, el caballero siguió adelante. Pero el coraje del caballero no tardó en comenzar a derretirse, al igual que su barba, con el calor y las llamaradas del dragón. Con un grito de terror y angustia, dio media vuelta y salió corriendo.

- Recordad que el dragón es sólo una ilusión –dijo Rebeca.

- ¿Y el fuego que sale de su boca? ¿Eso también es una ilusión?

- En efecto –respondió Rebeca-. El fuego también era ilusión.

- Entonces, ¿Cómo es que estoy sentado en este arroyo con el trasero quemado? –exigió el caballero.

- Porque vos mismo hicisteis que el fuego fuera real al creer que el dragón era real –explicó Rebeca.

- Si creéis que el Dragón del Miedo y la Duda es real, le dais el poder de quemar vuestro trasero o cualquier otra cosa –dijo Ardilla.

- Tienen razón – corroboró Sam-. Debes regresar y enfrentarte al dragón de una vez por todas.

Mientras el caballero luchaba contra un coraje que flaqueaba, oyó a Sam decir:

- Dios le dio coraje al hombre. El hombre le da coraje a Dios.

- Estoy harto de intentar comprender el significado de las cosas. Prefiero quedarme sentado en el arroyo y descansar.

- Mira – lo animó Sam-, si te enfrentas al dragón, hay una posibilidad de que lo elimines, pero si no te enfrentas a él, es seguro que él te destruirá.

- Las decisiones son fáciles cuando sólo hay una alternativa –dijo el caballero. Se puso en pie de mala gana, inspiró profundamente y cruzó el puente levadizo una vez más.

El dragón le miró incrédulo. Era un tipo verdaderamente terco.

- ¿Otra vez? –bufó-. Bueno, esta vez sí que te pienso quemar.

Pero esta vez el caballero que marchaba hacia el dragón era otro; uno que cantaba una y otra vez: “El miedo y la duda son ilusiones”.

- ¡He vencido! – exclamó el caballero victorioso.

El dragón apenas podía hablar.

- Quizás esta vez, pero regresaré una y otra vez para bloquear tu camino.

Dicho esto, desapareció con una explosión de humo azul.

El caballero echó la cabeza hacia atrás, riendo de pura alegría. Podía ver la cima de la montaña. El sendero parecía aún más empinado que antes, pero no importaba.

Sabía que ya nada le podría detener.

TEXTO:

La entrada a la travesía será de grandes trabajos, una vez más tendremos que aquilatar nuestro amor a Jesús.

Una vez pasada esta prueba será necesario escuchar de nuevo su Palabra. Su llamada será luz que estalla en nuestro interior y lo ilumina para conocer más al Jesús histórico y experimentar su Humanidad.

La consigna clave será “Poner los ojos en Cristo” y poner los ojos en Él requiere atención, cuidado, empeño, afición y cariño. Necesitamos una compañía estable en las pruebas de nuestra vida.

Escucho su Palabra.

Conozco más a Jesús, me acerco a su historia, a su Humanidad, a su ser, hacer y padecer.

Dejó que Dios aumente mi amor y mis deseos de Él. Sentirme profundamente amado por Dios. “Te quiero entrañablemente. Te quiero siempre. Hagas lo que hagas en mi compañía y mi amor nunca se separaran de Ti”. Dios nos enseña a amar amándonos. Todo lo anterior ha sido una preparación para esto. Cuando una persona experimenta algo de esto es capaz de cambiar y de hacer algo. Cuando alguien se siente tan profundamente amado le dan ganas de lanzarse a los brazos del Amado con profundo agradecimiento.

DINÁMICA: Palabra y Luz. (Biblia y velas)

PALABRA DE DIOS:

Hebreos 12, 2-14.  Corramos con constancia en la carrera que se abre ante nosotros. Fijos los ojos en Jesús, autor y perfeccionador de la fe, el cual, animado por el gozo que le esperaba, soportó sin acobardarse la cruz y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Pensad, pues, en aquel que soportó en su persona tal contradicción de parte de los pecadores, a fin de que no os dejéis abatir por el desaliento.

Salmo 33: “Contempladlo y quedaréis radiantes” (entre todos)

 

Bendigo al Señor en todo momento, 
su alabanza está siempre en mi boca; 
mi alma se gloría en el Señor: 
que los humildes lo escuchen 
y se alegren. 

Contempladlo, y quedaréis radiantes, 
vuestro rostro no se avergonzará. 
Si el afligido invoca al Señor, 
El lo escucha 
y lo salva de sus angustias. 

El ángel del Señor acampa 
en torno a sus fieles y los protege. 
Gustad y ved que bueno es el Señor, 
dichoso el que se acoge a El. 

Guarda tu lengua del mal, 
tus labios de la falsedad; 
apártate del mal, obra el bien, 
busca la paz y corre tras ella. 

Los ojos del Señor miran a los justos, 
sus oídos escuchan sus gritos; 
Cuando uno grita, el Señor lo escucha 
y lo libra de sus angustias; 
el Señor está cerca de los atribulados, 
salva a los abatidos. 


 

CANTO: Nada nos separará

ALCANZANDO LA SANTIDAD

7a. MORADA

CUENTO:

Centímetro a centímetro, palmo a palmo, el caballero escaló, con los dedos ensangrentados por tener que aferrarse a las afiladas rocas. Cuando ya casi había llegado a la cima, se encontró con un canto rodado que bloqueaba su camino. Como siempre, había una inscripción sobre él:

Aunque este Universo poseo,

nada poseo,

pues no puedo conocer lo desconocido

si me aferro a lo conocido.

El caballero se sentía demasiado exhausto para superar el último obstáculo. Parecía imposible descifrar la inscripción y estar colgado de la pared de la montaña al mismo tiempo, pero sabía que debía intentarlo.

El caballero inspiró profundamente, lo que le aclaró un poco la mente. Leyó la última parte de la inscripción en voz alta: “Pues no puedo conocer lo desconocido si me aferro a lo conocido”.

El caballero reflexionó sobre algunas de las cosas “conocidas” a las que se había aferrado durante toda su vida. Estaba su identidad –quién creía que era y que no era-. Estaban sus creencias –aquello que él pensaba que era verdad y lo que consideraba falso-. Y estaban sus juicios - las cosas que tenía por buenas y aquellas que consideraba malas.

El caballero observó la roca y un pensamiento terrible cruzó por su mente: también conocía la roca a la cual se aferraba para seguir con vida. ¿Quería decir la inscripción que debía soltarse y dejarse caer al abismo de lo desconocido?

- Lo has cogido, caballero –dijo Sam-. Tienes que soltarte.

- ¿Qué intentas hacer, matarnos a los dos? – gritó el caballero.

- De hecho, ya estamos muriendo ahora mismo –dijo Sam-. Mírate. Estás tan delgado que podrías deslizarte por debajo de una puerta, y estás lleno de estrés y miedo.

- No estoy tan asustado como antes –dijo el caballero.

- En ese caso, déjate ir y confía –dijo Sam.

- ¿Qué confíe en quién? – replicó el caballero enfadado. Estaba harto de la filosofía de Sam.

- No es un quién – respondió Sam-. ¡No es un quién sino un qué!

- ¿Un qué? – preguntó el caballero.

- Sí – dijo Sam-. La vida, la fuerza, Dios.

El caballero miró por encima de su hombro y vio el abismo aparentemente infinito que había debajo de él.

- Déjate ir – le susurró Sam con urgencia.

El caballero no parecía tener alternativa. Perdía fuerza con cada segundo que pasaba que pasaba y la sangre brotaba de sus dedos allí donde se aferraban a la roca. Pensando que moriría, se dejó ir y se precipitó en el abismo, a la profundidad infinita de sus recuerdos.

Le sobrevino una desconocida sensación de calma y algo muy extraño le sucedió: ¡empezó a caer hacia arriba! ¡Sí, parecía imposible, pero caía hacia arriba, surgiendo del abismo! Al mismo tiempo, se seguía sintiendo conectado con lo más profundo de él, con el centro de la Tierra. Continuó cayendo hacia arriba, sabiendo que estaba unido al cielo y a la Tierra.

Repentinamente, dejó de caer y se encontró de pie en la cima de la montaña y comprendió el significado de la inscripción de la roca. Había soltado todo aquello que había temido y todo aquello que había sabido y poseído. Su voluntad de abarcar lo desconocido le había liberado.

El caballero permaneció en la cima, respirando profundamente y le sobrevino una sobrecogedora sensación de bienestar. La calidez del sol del atardecer, la melodía de la suave brisa de la montaña y la belleza de las formas y los colores de la naturaleza que pintaban el paisaje, causaron un placer indescriptible al caballero. Su corazón rebosaba de amor.

El caballero lloraba de alegría. No volvería a ponerse la armadura y cabalgar en todas direcciones nunca más. Nunca más vería la gente el brillante reflejo del acero, pensando que el sol estaba saliendo por el norte o poniéndose por el este.

Sonrió a través de sus lágrimas, ajeno a que una nueva y radiante luz irradiaba de él; una luz mucho más brillante y hermosa que la de su pulida armadura, una luz destellante como un arroyo, resplandeciente como la Luna, deslumbrante como el Sol.

Porque ahora el caballero era el arroyo. Era la Luna. Era el Sol. Podía ser todas estas cosas a la vez. Era amor.

TEXTO:

Nos introducimos en la última morada, el Señor nos introduce a su morada, a la habitación donde sólo Él mora. Esta realidad se hace experiencia en el peregrino que llega aquí y le toca testificarlo ante los demás, aunque en esta vida no se realice aún en plenitud.

Aquí la persona es como una esponja sumergida en el agua de lo divino.

DINÁMICA: Esponja. Cada uno nos sumergimos en el Agua que es Dios para dejarnos llenar por Él completamente.

CANTO: Nada te turbe (de fondo) Leer texto

Nuestro tiempo pertenece a Dios:

“El presente pertenece a su amor”

“El pasado a su misericordia”

“El futuro a su providencia”

Piensa que estás en manos de Dios,

tanto más fuertemente agarrado

cuanto más decaído y triste te encuentres.

Vive feliz. Vive en paz. Que nada te altere.

Que nada sea capaz de quitarte tu paz.

Ni la fatiga psíquica. Ni tus fallos morales.

Haz que brote y conserva siempre en tu rostro una dulce sonrisa,

reflejo de la que el Señor continuamente te dirige.

Y en el fondo del alma coloca, antes que nada,

como fuente de energía y criterio de verdad,

todo aquello que te llene de la paz de Dios.

Cuando te sientas apesadumbrado y triste

adora y confía...

Tu me das el don de escuchar tu voz, de seguirte, de esperar quiero agradecer, quiero disponer mis entrañas para amar, dejaré salir de mi corazón la ternura y la paz que Tú mismo das a quien vive en Ti y se entrega la los demás, GRACIAS, GRACIAS TOMA TODO DE MÍ. GRACIAS, GRACIAS GUÁRDAME JUNTO A TI.

 

¡HAZ LATIR EL CORAZÓN DEL MUNDO! 

¡MERECE LA PENA VIVIR!

 

MONICIÓN DE ENTRADA:

Estamos en el tiempo de Pascua, los 50 días que siguen a la Resurrección. Es el tiempo especial más largo de todo el año: más días que Cuaresma, más días que Adviento y más días que Navidad. Es una manera de expresar que es la época más importante de todo el año para los cristianos. Es un tiempo de alegría porque celebramos que Jesús ha resucitado, que está vivo para siempre, que ya no puede morir más. Por eso está siempre con nosotros, donde dos o más se reúnen en su nombre. Jesús resucitado nos mira y nos pregunta: ¿Merece la pena vivir? ¿Queréis estar vivos de verdad? … Vamos a decirle que sí!

 

CANTO DE ENTRADA: algún canto de Resurrección, de alegría…

 

INTRODUCCIÓN AL EVANGELIO:

Iniciamos cierto diálogo con los niños, intentando centrar su atención:

-          ¿Está Jesús aquí? ¿Dónde? ¿Le habéis saludado al entrar? Es una manera de ir recordando a los niños, poco a poco, haciéndoles caer en la cuenta de la presencia de Jesús en el Sagrario, de tener cierta costumbre de saludarle al entrar a la Capilla… También la presencia de Jesús entre nosotros al estar reunidos rezando con Él (dos o tres en mi nombre…), en el Altar (por eso cuando celebramos la Eucaristía el sacerdote lo besa al comenzar) y en la Biblia, pueden ir interiorizándolo.

-          ¿Vosotros creéis que estáis vivos?.. ¿en qué se nota?... es fácil que digan que respiran, se mueven…  Les invitamos a que intenten escucharse el corazón… Para ellos les “obligamos” a hacer silencio, claro…

-          ¿Vosotros creéis que Jesús está vivo?... Quizá alguno diga que no… Si son muy pequeños, además, suelen tener enfrente un crucificado… Se aprovecha para explicar sencilla y brevemente: No, Jesús murió en la Cruz, pero como es Dios, resucitó… es decir, está vivo ya para siempre… No tiene un cuerpo como nosotros, sino que está vivo de otra forma… como el aire… como la respiración, como los latidos del corazón… Se siente, pero no se ve como nos vemos a nosotros…

Vamos a escuchar el Evangelio, una vez que Jesús hizo que latiera de nuevo el corazón de un niño. Estad muy atentos…

 

LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (Lc  7, 11-17)

 

Jesús se fue a una ciudad llamada Naím, e iban con él sus discípulos y una gran muchedumbre. Cuando se acercaba a la entrada de la ciudad, sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda, a la que acompañaba mucha gente de la ciudad. Al verla Jesús, tuvo compasión de ella, y le dijo: «No llores.» Y, acercándose, tocó el féretro. Los que lo llevaban se pararon, y él dijo: «Muchacho, a ti te digo: Levántate.» El muerto se incorporó y se puso a hablar