• Esclavas Carmelitas

Domingo del Bautismo del Señor, 10 de Enero

La celebración del Bautismo del Señor concluye hoy el tiempo de Navidad y nos invita a pensar en nuestro bautismo.


La liturgia da un salto en la vida de Jesús para ponernos delante al hombre, que se hace pasar por un pecador más que va al Jordán a ser bautizado. Dios padre lo declara su hijo amado que le complace y Juan le declara Mesías.


El bautismo fue para Jesús un momento decisivo en su vocación, como el pistoletazo de salida para iniciar su servicio al Reino. Lo más importante del evangelio es cuando Jesús sale del agua: es un momento privilegiado de manifestación en el q se revela quién es Jesús. La presencia de Dios se ve y se oye al abrirse el cielo, la voz del cielo es una afirmación en clave de amor paternal.


También nosotros hoy recordamos y renovamos el compromiso de seguir a Jesús que adquirimos en nuestro bautismo. El agua derramada en nuestro bautismo es agua que da el Señor, símbolo de su palabra viva y eficaz, agua que solo encontramos en el Señor, agua que en Cristo va acompañada de sangre y espíritu, como testigos de que Jesús es el hijo de Dios.


Para reflexionar:

¿Cómo me impulsa a vivir este pasaje al servicio del Reino?

¿Me siento hijo amado de Dios?


Toñi Contreras, Mota del Cuervo




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