• Esclavas Carmelitas

Domingo del Bautismo del Señor, 9 de Enero

Actualizado: 9 ene

Debemos nacer del agua y del Espíritu.



La conmemoración que celebramos es motivo suficiente para que nos paremos a reflexionar sobre nuestros compromisos bautismales a la luz del bautismo de Jesús. Pues por medio del sacramento del bautismo nacemos a la vida de Dios en Cristo.


El bautismo de Juan tenía un sentido purificador, como en tantas culturas que se sirven del agua como rito de purificación espiritual. Sin embargo, el bautismo de Jesús que


Juan nos anuncia no será sólo purificador, sino signo pascual de muerte y vida. Pues el agua, será agua fecundada a la vida nueva por el Espíritu.


Es uno de los acontecimientos más importantes para Jesús ya que a partir de aquí empieza su vida pública, sucede de una forma humilde y sencilla. Es una gran sorpresa para Juan que Jesús le pida que le bautice, cuando el sentía que el que debía de bautizarle es Jesús a Juan.


Debemos de acordarnos de nuestro bautismo, es un sacramento que nos hace nacer a la vida del cristiano, tenemos muchas exigencias, deberes y compromisos.


El agua de nuestro bautismo es un agua de vida, de resurrección, de nacimiento a la vida de Dios y a los valores del Reino. Así lo expresa San Juan: “Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios”. El estilo de vida del cristiano no puede ser otro que el de Jesús, somos sembradores y continuadores de su obra. Él es nuestro modelo y referencia.


El bautismo nos convierte en enviados para continuar colaborando con la Iglesia en la obra de la evangelización comenzada por Cristo. Ese es nuestro compromiso y responsabilidad: evangelizar a tiempo y a destiempo.


Dani Tamayo

Chauchina




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