• Esclavas Carmelitas

Novena a Santa Teresita de Lisieux. 26 de septiembre. Día 5.

Actualizado: sep 26

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.


Ant. El Señor la rodeó cuidando de ella y la instruyó; extendió como un águila sus alas, la tomó y la llevó sobre sus plumas. Solo el Señor fue su guía.

V/. Si no volvéis a ser como niños.

R/. No entraréis en el Reino de los cielos.


Últimas conversaciones

26.9 Estaba ya sin fuerzas.

- ¡Ay, qué acabada estoy...!

Mirando por la ventana una hoja muerta desprendida del árbol y suspendida en el aire por un ligero hilo:

- Mira, ésa es mi imagen, mi vida sólo pende de un ligero hilo.

Después de su muerte, la noche misma del 30 de septiembre, la hoja, que hasta entonces había estado balanceándose a merced del viento, cayó al suelo, y yo la recogí con el hilo de araña que todavía estaba adherido a ella.


Poesía: UNA ROSA DESHOJADA

Jesús, cuando te veo, tenido por María,

abandonar sus brazos

y ensayar inseguro sobre la triste tierra

tus primerizos pasos,

ante ti yo quisiera deshojar una rosa

en su nuevo frescor;

¡por que tus piececitos dulcemente pisaran

sobre una tierna flor...!


Tal rosa deshojada es la cabal imagen,

¡oh, mi Niño divino!,

de quien quiere por ti, a cada nuevo instante,

inmolarse enterizo.

Señor, sobre tu altar más de una rosa fresca

ambiciona el brillar;

cierto, se entrega a ti..., mas yo sueño otra cosa:

«¡Me quiero deshojar...!».


La rosa, en su esplendor, puede adornar tu fiesta,

¡oh, mi Niñito amable!;

la rosa deshojada simplemente se arroja

de la brisa al desgaire.

Tal rosa deshojada sin preguntas se entrega

para ya nunca ser.

Tan dichosa como ella, a ti yo me abandono,

Jesús de mi querer.


Se marcha sin cuidado, de rosa sobre pétalos,

y esos despojos muertos

−lo veo claramente− que sin arte se esparcen

son un simple ornamento.

Mi Jesús, por tu amor mi vida he prodigado,

mi ideal porvenir.

A los ojos del mundo, ¡como rosa marchita

me propongo morir...!


Para ti morir debo, Niño, Suma Beldad,

¡qué suerte tan feliz!

Yo quiero, deshojándome, demostrarte que te amo,

¡mi Tesoro infantil...!

Bajo tus pies de niño pretendo, en el misterio,

palpitar aquí abajo,

¡y aun quisiera endulzar, sobre el monte Calvario,

tus postrimeros pasos...!


Silencio para pedir la gracia que deseamos en esta novena


Oración

Señor, Dios nuestro, que has preparado tu Reino para los humildes y sencillos, concédenos la gracia de seguir confiadamente el camino de Santa Teresa del Niño Jesús, nuestra hermana, para que nos sea revelado por su intercesión, el océano de tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.




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