• Esclavas Carmelitas

Novena a Santa Teresita de Lisieux. 27 de septiembre. Día 6

Actualizado: sep 27

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.


Ant. El Señor la rodeó cuidando de ella y la instruyó; extendió como un águila sus alas, la tomó y la llevó sobre sus plumas. Solo el Señor fue su guía.

V/. Si no volvéis a ser como niños.

R/. No entraréis en el Reino de los cielos.


Últimas conversaciones

27.9 Entre las dos y las tres de la tarde, le ofrecimos de beber. Nos pidió agua de Lourdes, diciendo:

- Hasta las tres, prefiero el agua de Lourdes; es más piadoso.


Ms C 1v-2r

De un año y medio a esta parte, Jesús ha querido cambiar la forma de hacer crecer a su florecita; sin duda pensó que estaba ya suficientemente regada, pues ahora es el sol quien la hace crecer. Jesús no quiere ya para ella más que su sonrisa divina, y esa sonrisa se la da también por medio de usted, Madre querida. Y ese dulce sol, lejos de ajar a la florecita, la [2rº] hace crecer de una manera maravillosa. En el fondo de su cáliz conserva las preciosas gotas de roció que recibió, y esas gotas le recuerdan incesantemente que es pequeña y débil... Ya pueden todas las criaturas inclinarse hacia ella, admirarla, colmarla de alabanzas. No sé por qué, pero nada de eso lograría añadir ni una gota de falsa alegría a la verdadera alegría que saborea en su corazón al ver lo que es en realidad a los ojos de Dios: una pobre nada, y sólo eso. Digo que no sé por qué, ¿pero no será porque hasta tanto que su pequeño cáliz no estuvo lo suficientemente lleno del rocío de la humillación, se vio privada del agua de las alabanzas? Ahora ya no existe ese peligro; al contrario, a la florecita le parece tan delicioso el rocío que la llena, que no lo cambiaría por el agua insípida de los halagos.


Silencio para pedir la gracia que deseamos en esta novena


Oración

Señor, Dios nuestro, que has preparado tu Reino para los humildes y sencillos, concédenos la gracia de seguir confiadamente el camino de Santa Teresa del Niño Jesús, nuestra hermana, para que nos sea revelado, por su intercesión, el océano de tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.




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