• Esclavas Carmelitas

Novena a Santa Teresita de Lisieux. 29 de septiembre. Día 8

Actualizado: sep 29

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

Ant. El Señor la rodeó cuidando de ella y la instruyó; extendió como un águila sus alas, la tomó y la llevó sobre sus plumas. Solo el Señor fue su guía.

V/. Si no volvéis a ser como niños.

R/. No entraréis en el Reino de los cielos.


Últimas conversaciones

29.9.3 Volví a leerle algunos pasajes del Oficio de San Miguel y las preces de los agonizantes en francés. Cuando mencioné a los demonios, hizo un gesto infantil, como para amenazarles, y exclamó sonriendo: ¡Oh! ¡Oh!, con un tono de voz que quería decir: No les tengo miedo.


29.9.11 Después de Maitines, cuando nuestra Madre vino a verla, tenía las manos juntas, y dijo con voz dulce y resignada:

- Sí, Dios mío, sí, Dios mío, lo acepto todo...

- Es atroz lo que estás sufriendo, ¿verdad? - dijo nuestra Madre.

- No, Madre, no es atroz, pero es mucho, mucho..., justo lo que puedo soportar.

Pidió quedarse sola durante la noche, pero nuestra Madre no quiso. Sor María del Sagrado Corazón y sor Genoveva se repartieron el consuelo de velarla. Yo me quedé en la celda contigua a la enfermería, que da al claustro. No había consentido que pasasen las noches junto a ella durante su enfermedad. La noche del 29 al 30 de septiembre, que fue la última de su vida, insistió aún en que la dejaran sola. Por fin, sor María del Sagrado Corazón y sor Genoveva consiguieron compartir ese consuelo... La vieron atenta únicamente a no turbar el descanso de la que la velaba. Y, sin embargo, ¡qué sufrimientos soportó! Sor María del Sagrado Corazón, después de darle una poción, se durmió, ¡y cuál no sería su enternecimiento cuando, al despertarse, vio que la pobrecita seguía sosteniendo en sus manos, temblorosas de fiebre, el vasito, esperando pacientemente a que su hermana se despertase para que volviera a ponerlo sobre la mesa!


Silencio para pedir la gracia que deseamos en esta novena


Oración

Señor, Dios nuestro, que has preparado tu Reino para los humildes y sencillos, concédenos la gracia de seguir confiadamente el camino de Santa Teresa del Niño Jesús, nuestra hermana, para que nos sea revelado, por su intercesión, el océano de tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.




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