Qué hacemos

Nuestra vida es un díptico de oración y evangelización, porque estamos convencidas de que no podemos entender la primera sin la segunda  ni la segunda sin la primera. Por eso la primera parte de la mañana la dedicamos a la oración comunitaria y personal, la formación y la lectura espiritual. En este prolongado tiempo de silencio entramos en relación viva y profunda con Jesús, que cambia nuestro corazón y nos envía a la misión.

La misión que nace de nuestros corazones enamorados es, por fuerza, una misión de misericordia, que quiere acercar a todos, niños, jóvenes, adultos y ancianos, el amor redentor de Jesús que llena cada espacio de la vida y lo multiplica y llena de sentido. La catequesis a todos los niveles quiere llevar a todos el mismo encuentro que hemos vivido cada una de nosotras.

Nuestra fecunda relación con el Carmelo nos lleva a fomentar en las parroquias el estilo orante de nuestra vida. Ayudar y enseñar a rezar a los niños, hacer de la liturgia dominical un verdadero encuentro con el Misterio y la Belleza de Dios, propiciar momentos de oración de los jóvenes y acompañar siempre en el crecimiento espiritual de todos, es parte de nuestro quehacer cotidiano.

El verano tiene que ser también un tiempo para Dios. Es un momento precioso para el encuentro con Jesús, que nunca está de vacaciones, que siempre trabaja en nuestras vidas. Por eso, el campamento es la actividad a la que dedicamos todo el mes de julio. Uno tras otro se suceden los turnos de niñas, niños, jóvenes y familias. En ellos, la formación, el servicio, la oración, la alegría, los juegos, se organizan para que la experiencia del amor de Dios lo envuelva todo.

“La comunidad es el lugar donde se desarrolla con fuerza nuestra vida religiosa” (Constituciones, nº 43). En cada una de nuestras comunidades tratamos de vivir como en Nazaret, y gracias también a ello aprendemos a generar también en la parroquia un estilo de familia. No trabajamos por libre, sino que acompañamos a los pastores en sus iniciativas, y estamos al servicio de toda la pastoral parroquial y diocesana. Por eso tanto en las parroquias como en las delegaciones en las que colaboramos, nos ponemos al servicio de quienes quieren participar en la alegría de la comunión de la Iglesia