• Esclavas Carmelitas

MIRA A LA ESTRELLA, INVOCA A MARÍA


#MesDeMayo


INTRODUCCIÓN

Deja que Cristo reine en tu corazón, no tengas miedo de ser santo. Dios te quiere santo para que participes de su gloria por la eternidad, ¡esa es tu verdadera vocación! Esta noche te invitamos a que orientes tus pensamientos, palabras y acciones, sufrimientos y aspiraciones del día a Dios, y a que lo hagas por medio de María. No te resistas y deja a Dios que lleve a cabo la obra que un día soñó contigo. Es el único capaz de transformar el polvo en luz, el pecado en santidad y a la criatura en su Creador. Sal de ti y asómate a María, el molde maravilloso de Dios. Ella brilla ante nosotros como lámpara que guía nuestro camino. Abandónate en María, se fiel a la gracia recibida, imita a María para que santifique y transforme tu corazón.

Nos ayudan esta noche en nuestra oración los textos de tres santos profundamente marianos: San Bernardo, San Luis Mª Grignon de Montfort y San Juan Pablo II.


CANTO: MIRA LA ESTRELLA, INVOCA A MARÍA


MARÍA ENCONTRÓ LA GRACIA


El ángel le dijo: “No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús”. (Lc 1, 30-31)


Sólo María ha hallado gracia delante de Dios tanto para sí como para todos y cada uno de nosotros. María se convierte en causa de salvación para todo el género humano y el seno puro de la Virgen María vuelve a engendrar hoy a todos los hombres en Dios. Una mujer ha dado la salvación al mundo, le ha dado la vida a todas las cosas.


CANTO (2ª ESTROFA “MADRE DE LA LUZ BLANCA”) + SIGNO


Faro encendido que nos abre el camino,

llama de la vida que hay en Ti

Nos guía por tu vía regresa al sol la vida,

toda la tierra es eco de Su voz.

TÚ, NADA LLENA DE AMOR,

NOS DAS TU MISMO CORAZÓN

FLOR NUEVA DE LA CREACIÓN.

TÚ, NADA LLENA DE AMOR

REINA DEL UNIVERSO,

MADRE DE LA LUZ BLANCA ERES TÚ.



Si la sensualidad de tus sentidos quiere hundir la barca de tu espíritu,

levanta los ojos de la fe, mira a la Estrella, invoca a María.

Si el recuerdo de tus muchos pecados quiere lanzarte al abismo de la desesperación,

lánzale una mirada a la Estrella del cielo y rézale a la Madre de Dios.

Siguiéndola, no te perderás en el camino. Invocándola no te desesperarás.

Y guiado por Ella llegarás al Puerto Celestial.


ORACIÓN


¡Oh María, que acogiste el don de la gracia! Eres el pilar fuerte, la tierra firme que nos sostiene. Eres quien nos guía en nuestro camino, la luz que nos alumbra en nuestras oscuridades. María, engendra nueva vida en nuestra debilidad y pecado, para que mirándote a ti, encontremos la salvación.


CANTO: Atraenos Virgen María, caminaremos en pos de ti.


MARÍA MADRE DE LA GRACIA


Y sucedió que, mientras estaban allí, le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito. (Lc 2, 6-7)


María dio el ser y la vida humana al Autor de toda gracia. Debemos tener la profunda convicción de ver a María no solo como la madre de Cristo, sino también de cada uno de nosotros. Aquella es reconocida como la madre de la salvación, de la vida y de la gracia, madre de los salvados y de los vivientes.


CANTO (“TÚ ERES”) + SIGNO


Tú eres la grande Estrella del camino

Tú eres esta grandísima nostalgia.

Tú eres el Cielo claro,

después de este miedo

después de este miedo,

de habernos perdido

regresará la Vida por este mar.

SOPLARÁ, SOPLARÁ

EL VIENTO FUERTE DE LA VIDA

SOPLARÁ SOBRE LAS VELAS

Y LAS LLENARÁ DE TI



Si eres balanceado por las agitaciones del orgullo,

de la ambición, de la murmuración, de la envidia,

mira la estrella, invoca a María.

Si la cólera, la avaricia, los deseos impuros

sacuden la frágil embarcación de tu alma,

levanta los ojos hacia María.

Si perturbado por el recuerdo de la enormidad de tus crímenes,

confuso ante las torpezas de tu conciencia,

aterrorizado por el miedo del Juicio,

comienzas a dejarte arrastrar por el torbellino de tristeza,

a despeñarte en el abismo de la desesperación, piensa en María.

Si se levantan las tempestades de tus pasiones,

mira a la Estrella, invoca a María.


ORACIÓN


¡Oh María, Madre de Cristo y Madre nuestra! Tú, estrella firme en nuestro horizonte, recógenos como una madre, míranos con tus ojos de ternura, besa nuestras heridas para seguir caminando. Ayúdanos, Madre del divino amor, a dejarnos hacer en tu molde divino para ser formados a imagen y semejanza de Cristo.


CANTO: Atraenos Virgen María, caminaremos en pos de ti.



MARÍA LLENA DE GRACIA


El ángel, entrando en su presencia, dijo: “Alégrate llena de gracia, el Señor está contigo”. (Lc 1, 28)


Dios Padre, fuente esencial de todo don perfecto y de toda gracia, al darle a su Hijo, entregó a María todas las gracias. El hecho de que el ángel la llame así, llena de gracia, le confiere un alto valor, es la manifestación del misterioso plan salvífico de Dios con María. La plenitud de gracia es el regalo sobrenatural, el don divino que viene de lo alto. María es imagen de una gracia perfecta y duradera que implica plenitud.


CANTO (“ALÉGRATE) + SIGNO


Alégrate, el Señor está contigo

No temas: te doy mi Espíritu.

Y yo quiero sentir lo mismo

y no temer. Conmigo está tu Espíritu.



Que su nombre nunca se aparte de tus labios, jamás abandone tu corazón;

y para alcanzar el socorro de su intercesión, no descuides los ejemplos de su vida.

Siguiéndola, no te extraviarás, rezándole, no desesperarás,

pensando en Ella, evitarás todo error.

Si Ella te sustenta, no caerás; si Ella te protege, nada tendrás que temer;

si Ella te conduce, no te cansarás; si Ella te es favorable, alcanzarás el fin.

Y así verificarás, por tu propia experiencia,

con cuánta razón fue dicho: “Y el nombre de la Virgen era María”.


ORACIÓN


¡Oh María, llena de gracia! que por ti vino la salvación al mundo, ayúdanos a acogerte como don. Susténtanos y protégenos, Virgen María. No permitas que caigamos y desfallezcamos en nuestras debilidades. Que no se nos olvide pronunciar tu nombre, María, ni abandonarnos a tu corazón lleno de gracia para llegar hasta Jesús.


CANTO: Atraenos Virgen María, caminaremos en pos de ti.



MARÍA DISPENSADORA DE LA GRACIA


A los tres días había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dice: “No tienen vino”. Jesús le dice: “Mujer, ¿qué tengo yo que ver contigo? Todavía no ha llegado mi hora”. Su madre le dice a los sirvientes: “Haced lo que él os diga”. (Jn 2, 1-5)


María con su palabra consigue el primero de los milagros. Su presencia maternal es determinante. Jesús, al acoger la solicitud de su madre, muestra la superabundancia con que el Señor responde a las expectativas humanas, manifestando el poder que entraña el amor de una madre. “Haced lo que él os diga” es la exhortación a una confianza sin vacilaciones, sobre todo cuando no se entienden el sentido y la utilidad de lo que Cristo nos pide ahora. Dios la escogió dispensadora de todas sus gracias. María reparte las gracias del Padre, las virtudes del Hijo y los dones del Espíritu Santo.


CANTO (“AHÍ TIENES A TU MADRE”) + SIGNO


Si se acaba el vino en tu vida hoy

Ahi tienes a tu madre

Si solo hay tinajas pero no hay amor

Ahi tienes a tu madre

Si estas buscando acercarte a Dios

Ahi tienes a tu madre

Ahi tienes a tu madre


¡Oh! tú, quien quiera que seas, que te sientes lejos de tierra firme,

arrastrado por las olas de este mundo, en medio de las borrascas y tempestades,

si no quieres zozobrar, no quites los ojos de la luz de esta estrella.

Si el viento de las tentaciones se levanta,

si el escollo de las tribulaciones se interpone en tu camino,

mira la estrella, invoca a María.


ORACIÓN


¡Oh María, dispensadora de la gracia! Tú que repartes las gracias, las virtudes y los dones de la Santísima Trinidad, muéstranos tu compasión ante nuestros miedos, nuestros límites, y permítenos ver lo que el Señor ha puesto en nosotros para el servicio de los demás. Acudimos a ti en nuestras dificultades y tempestades para que con tu amor, calmes nuestros miedos y los transformes en ofrenda al Padre.


“Si has hallado el tesoro escondido en el campo de María, la perla preciosa del Evangelio, tienes que venderlo todo y perderte en María para encontrar en ella a Dios.

Si el Espíritu Santo ha plantado en ti el verdadero árbol de la vida, el amor a María, cultívalo para que dé fruto abundante.

María es el grano de mostaza del Evangelio porque siendo la más pequeña de las semillas, crece y eleva su tallo para que anidemos en sus ramas, reposemos a su sombra durante el calor y nos defienda de las fieras que nos acechan”.


CANTO: Atraenos Virgen María, caminaremos en pos de ti.


PETICIONES



CANTO: REINA DEL CIELO


Reina del Cielo, alégrate:

aleluya, aleluya,

porque al que tú portabas

aleluya, aleluya,

resucitó como dijo:

aleluya, aleluya.

Ruega a Dios por nosotros:

aleluya, aleluya.


Goza y alégrate, Virgen María

por la verdadera resurrección del Señor.

Goza y alégrate, Reina del Cielo

aleluya, aleluya.



Dios Padre, que por la resurrección

de tu Hijo, nuestro Señor Jesús

te dignaste dar al mundo

alegría,

concédenos por tu Madre,

por la Virgen María,

alcanzar el gozo

de la vida eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.


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