• Esclavas Carmelitas

Novena a Santa Teresita de Lisieux. 28 de septiembre. Día 7

Actualizado: sep 28

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.


Ant. El Señor la rodeó cuidando de ella y la instruyó; extendió como un águila sus alas, la tomó y la llevó sobre sus plumas. Solo el Señor fue su guía.

V/. Si no volvéis a ser como niños.

R/. No entraréis en el Reino de los cielos.


Últimas conversaciones

28.9.2 - ¡Pobrecita mía, estás como los mártires en el anfiteatro: ya no podemos hacer nada por ti!

- Sí, sí, el solo hecho de veros me hace mucho bien.

Toda la tarde estuvo prodigándonos sus sonrisas. Me escuchó con atención cuando le leí estos pasajes del Oficio de San Miguel: «Vino el arcángel Miguel con una multitud de ángeles. A él le ha confiado Dios las almas de los santos para que las haga llegar a los gozos del paraíso». «Arcángel Miguel, yo te he constituido príncipe entre todos los elegidos». Me hizo una seña, extendiendo la mano hacia mí y posándola luego sobre el pecho, para darme a entender que yo estaba allí, en su corazón.


Carta 226. Al P. Roulland. 9 de mayo de 1987

Hermano mío, los comienzos de su apostolado están marcados con el sello de la cruz, el Señor lo trata como a un privilegiado. Él quiere afianzar su reinado en las almas mucho más por la persecución y el sufrimiento que por medio de brillantes predicaciones. Usted dice: «Yo soy todavía un niñito que no sabe hablar». El P. Mazel, que fue ordenado sacerdote el mismo día que usted, tampoco sabía hablar, y, sin embargo, ya recogió la palma... ¡Cuán por encima de los nuestros están los pensamientos de Dios...! Al conocer la muerte de este misionero, al que yo oía nombrar por primera vez, me sentí movida a invocarle, me parecía verlo en el cielo en el glorioso coro de los mártires. Sí, lo sé, a los ojos de los hombres su martirio no lleva nombre de tal; pero a los ojos de Dios, ese sacrificio sin gloria no es menos fecundo que los de los primeros cristianos que confesaron su fe ante los tribunales. La persecución ha cambiado de forma, los apóstoles de Cristo no han cambiado de sentimientos; por eso su divino Maestro no cambiará tampoco sus recompensas, a menos que no sea para aumentarlas en comparación con la gloria que se les niega aquí abajo.


Silencio para pedir la gracia que deseamos en esta novena


Oración


Señor, Dios nuestro, que has preparado tu Reino para los humildes y sencillos, concédenos la gracia de seguir confiadamente el camino de Santa Teresa del Niño Jesús, nuestra hermana, para que nos sea revelado por su intercesión, el océano de tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.





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