• Esclavas Carmelitas

Domingo IV de Cuaresma, 27 de Marzo

Actualizado: 26 mar

En este domingo llamado domingo de “ laetare”, que significa alegría porque se acerca la fiesta de la Pascua, la liturgia pone en el centro la misericordia de Dios. Este Dios es bueno, tierno y paciente para y con nosotros; Él no se cansa de perdonarnos, somos nosotros los que nos cansamos de pedirle perdón, como lo dice siempre el papa Francisco. Por eso, el salmo responsorial, nos invita a alabar a Dios, porque el gran don que siempre nos da es el don de la misericordia : “ GUSTAD Y VED QUÉ BUENO ES EL SEÑOR”


El evangelio de este domingo enfatiza cuatro puntos :


1. El gozo de permanecer continuamente en la presencia de Dios.


El hijo perdido experimenta el sufrimiento no en la casa de su padre, sino lejos de Él. Cuando estuvo cerca de su padre, se llenó de la gracia de vivió como hijo de la casa y se llenó también de mucha alegría. Evidentemente, el pecado nos aleja de Dios y nos debilita espiritualmente, de modo que nos volvemos incapaces de vivir como hijos de Dios y perdemos la verdadera alegría.


2. La paga del pecado es la muerte.


En la tradición de los judíos, el cerdo es un animal impuro y todo judío tiene cuidado de no tocar este animal y comer su carne. El relato evangélico da dos grandes detalles que muestran el estado de vida inhumano en que se encuentra el niño perdido : pasta a los cerdos y quiere comer las algarrobas de los cerdos. Esta situación nos muestra cómo el pecado nos reduce, nos quita nuestra dignidad de ser hijos de Dios, si no tenemos cuidado, nos arroja al infierno


3. Cerca de Dios está la redención.


Sin tardar, el hijo perdido se da cuenta de que la alegría y la liberación se encuentran cerca de Dios y el que depende de Él no es esclavo, sino un hombre libre. Así toma le decisión de regresar a casa su padre, donde es acogido con fiesta y recibe las insignias de honor : sandalias signo de dominación : ahora el hijo perdido puede vencer las tentaciones y los pecados; anillo signo del pacto con Dios : ahora y para siempre, el hijo perdido nunca dejará a su padre; la rope que es signo de protección: Dios mismo será su refugio y cuidador. Hermanos y hermanas, Dios es tierno y misericordioso. Nuestros pecados pueden ser graves y mortales. Si volvemos a Él con toda sinceridad, olvida nuestros pecados y nos recibe porque su finalidad es salvarnos.


4. ¿ Cuál de los dos hijos está realmente perdido?


El evangelio muestra que el hijo perdido no es el menor sino el mayor que permaneció cerca de su padre. Los cristianos somos como el hijo mayor del evangelio porque nunca nos separamos de nuestro padre, pero ¿ cómo vivimos en la presencia de Dios? ¿ Estamos en comunión permanente con Él? Recordemos esta palabra de Jesús : “ Los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros”. Que Dios nos bendiga y haga brillar su rostro sobre nosotros.


Feliciem, sacerdote en Segovia



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