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Domingo V de Cuaresma, 29 de Marzo

Actualizado: mar 29

El evangelio de este domingo nos presenta la “resurrección de Lázaro, que prepara directamente los acontecimientos pascuales. En su relato se pasa de la narración de la enfermedad, la muerte y la sepultura, hasta la resurrección al cuarto día.


En una primera escena los amigos de Jesús le envían éste mensaje. “Señor tu amigo está enfermo”. Ante esta noticia Jesús afirma que la enfermedad no terminará en la muerte, sino que tiene como finalidad manifestar la gloria de Dios; a través de ella se dará también a conocer la gloria del Hijo de Dios.


Vemos también que Jesús no acude de inmediato al lugar de los hechos. Cuantas veces y en cuántas circunstancias también nosotros le llamamos, y él no acude enseguida. Sus demoras nos dejan preocupados. Sus retrasos nos hacen morir.


Pero él sabe por qué. Él sabe lo que favorece a sus amigos. Él sabe lo que más conviene a los que ama. Todo lo dispone para hacernos que creamos, para llevarnos a una fe más madura y a una esperanza más firme.


También el evangelio realza la humanidad de Jesús, que ante la muerte de su amigo Lázaro, llora ante su tumba. Sus lágrimas, tan reales, tienen también un valor simbólico. Se trata de todas las miserias humanas, que producen en Jesús esas lágrimas de compasión y de amor. Esto mueve a Jesús a obrar el milagro y con él nos proclama que El es la resurrección y la vida y que el que crea en El aunque haya muerto, vivirá.


Ante esta proclamación del Señor, pidámosle que cuando por nuestras miserias estemos muertos, no permita que dejemos de creer que él lo puede todo y que nos resucite, haciéndonos participes de la verdadera vida que es él.


Hna. Mª Luisa, San Clemente


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