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  • Foto del escritorEsclavas Carmelitas

Domingo XIII del Tiempo Ordinario, 28 de Junio

El Salvador no está solo en el camino de la cruz y no solo hay enemigos que le acosan, sino también hay hombres que le apoyan: como modelo de los seguidores de la cruz de todos los tiempos, tenemos a la Madre de Dios; como tipo de aquellos que asumen el peso del sufrimiento impuesto y, soportándolo, reciben su bendición, tenemos a Simón de Cirene; como representante de aquellos que aman y se sienten impulsados a servir al Señor, está Verónica.

Cualquiera que a lo largo del tiempo haya aceptado un duro destino en memoria del Salvador sufriente, o haya asumido libremente sobre sí la expiación del pecado, ha expiado algo del inmenso peso de la culpa de la humanidad y ha ayudado con ello al Señor a llevar esta carga; o mejor dicho, es Cristo-Cabeza quien expía el pecado en estos miembros de su cuerpo místico que se ponen a disposición de su obra de redención en cuerpo y alma. Podemos suponer que ver a estos fieles que le seguirían en el camino del dolor fortaleció al Salvador en la noche del monte de los Olivos. Y la fuerza de estos portadores de la cruz viene en su ayuda después de cada caída. Los amantes de la cruz que él suscitó y que suscitará en la historia cambiante de la Iglesia militante son sus aliados en el tiempo final. A ello hemos sido llamados también nosotros.


Edith Stein




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