• Esclavas Carmelitas

Domingo XV del T.O. 10 de Julio

Actualizado: 11 jul

“¿Y quién es mi prójimo?”

La parábola con la que Jesús responde a esta pregunta del maestro de la ley es clave para entender cómo tenemos que vivir los cristianos. En actitud de servicio y ayuda a los demás, sin importar quiénes sean. El mundo está lleno de gente herida, de muchas formas distintas, que necesita que seamos sus samaritanos. Muchas veces, nosotros mismos necesitamos de alguien que nos monte en su cabalgadura y nos cure las heridas. Y a pesar de todo, es habitual que seamos como el sacerdote o el levita, y pasemos de largo. No comprendemos que no cumplimos con la primera parte del mandamiento si no lo hacemos con la segunda.

Pero vivir de verdad esta actitud de amor y servicio a los demás no sale espontáneamente de nosotros. Si podemos amar y servir es porque el Señor lo ha hecho primero con nosotros. Él ha sido nuestro buen samaritano, ha curado nuestras heridas y nos ha cargado sobre sus hombros, pagando con su propia sangre nuestra salvación. Si no nos dejamos amar y curar por Él, no podremos salir a los caminos para ayudar a los apaleados del mundo.

El Evangelio acaba con un mandato de Jesús: “Anda y haz tú lo mismo”. Pidamos al Señor para que nos conceda seguir su ejemplo y ser buenos samaritanos para los demás.

Manolo Sánchez Andreu, Ávila




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