• Esclavas Carmelitas

Domingo XXIX del Tiempo Ordinario, 20 de Octubre

Jesús en este Domingo me interpela y me invita a preguntarme cono es mi oración.


¿Oro insistentemente? ¿oro con fe?, sabiendo que si Dios quiere puede, pero con la certeza de que nuestro Padre no es una varita mágica


Nuestra oración tiene que ser humilde, confiada y con fe.


Jesús nos enseña a orar sin desanimarnos es decir a orar siempre, hacer de nuestra vida oración, lo que es lo mismo ser orantes, viendo el rostro de Jesús en el hermano, actuando como el Señor lo haría. No nos cansemos de ser orantes y perseveremos en la intercesión y la alabanza.


Señor yo creo pero aumenta mi fe.


Óscar Moral, Vitoria




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