• Esclavas Carmelitas

Domingo XXV del T.O., 18 de septiembre.

Actualizado: 30 sept

El capítulo 16 de san Lucas nos pone delante una de las cuestiones más cotidianas de la vida cristiana: la relación con los bienes materiales. Los bienes materiales que poseemos cada uno son un don de la misericordia de Dios. Por tanto, en nuestro trato con dichos bienes debería expresarse el agradecimiento a Dios por sus dones con nosotros y, al mismo tiempo, nuestra respuesta a su amor usando de estos bienes para el servicio de nuestros hermanos, especialmente los que más sufren.

El Señor es claro: el que es fiel en lo poco es fiel en lo mucho; el que es injusto en lo poco es injusto en lo mucho. La cuestión de los bienes materiales y su lugar secundario en nuestra vida frente a la centralidad de Dios es algo que todos parecemos tener claro. Sin embargo, en la práctica, nos damos cuenta que en el día a día el afán de poseer o el egoísmo brotan en nosotros haciéndonos ver nuestra dependencia de los bienes materiales y nuestra falta de libertad para usarlos. Las cosas no son malas, siempre y cuando no nos quiten libertad ni nos aparten de la caridad con el hermano.

Por tanto, este domingo el Señor nos hace una propuesta: vivir la radicalidad evangélica empezando por lo más cotidiano y secundario como son los bienes materiales. Si somos fieles seguidores de Jesús en esto, seremos fieles en cosas mayores que el Señor nos pueda pedir.

Alejandro Anguis, pbr. Granada





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