• Esclavas Carmelitas

Domingo XXXI del T.O., 30 de octubre

Actualizado: 31 oct

Llama la atención en el Evangelio de hoy, cómo Zaqueo, hombre de negocios de la época, “pierde los papeles de la compostura y se sube a un árbol” para ver a Jesús.

En ese momento no le importa el qué dirán ni lo que piensen de él, lo que importa es que quiere ver Jesús, siente curiosidad porque ha oído hablar mucho de Él y lo busca.

Y todo el que busca al Señor lo encuentra…

Jesús lo ve y le mira, con esos ojos misericordiosos, con esa mirada que remueve por dentro y Zaqueo acepta su misericordia. Y cuando Jesús le propone quedarse en su casa, Zaqueo acepta. Acepta que Jesús entre y venga a perdonarlo y a salvarlo.

Que seamos capaces de buscar al Señor en nuestra vida, que le dejemos entrar, para que sintamos como Zaqueo que “la salvación llega a esta casa”.

Demos gracias a Dios por su mirada amorosa y misericordiosa y dejemos que la Palabra de Dios entre y habite en nuestro corazón para poder amar y dar fruto.


Lola Martínez, Cuenca




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