Oración joven
- Esclavas Carmelitas
- 19 may 2020
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CANTO DE EXPOSICIĆN
AlƩgrate el SeƱor estƔ contigo.
No temas, te doy mi EspĆritu
y yo quiero decir lo mismo y no temer,
conmigo estĆ” tu EspĆritu, tu EspĆritu.
INVOCACIĆN AL ESPĆRITU SANTO
Ven, EspĆritu (3) Ven, EspĆritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones esplƩndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
Ven, EspĆritu (3)
Ven, dulce huƩsped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lƔgrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquƩcenos.
Mira el vacĆo del hombre,
si TĆŗ le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envĆas tu aliento.
Lectura del santo Evangelio segĆŗn san Juan 16, 5-11 En aquel tiempo, dijo JesĆŗs a sus discĆpulos:
Ā«Si me amĆ”is, guardarĆ©is mis mandamientos. Y yo le pedirĆ© al Padre que os dĆ© otro ParĆ”clito, que estĆ© siempre con vosotros, el EspĆritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque. no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocĆ©is, porque mora con vosotros y estĆ” en vosotros. No os dejarĆ© huĆ©rfanos, volverĆ© a vosotros. Dentro de poco el mundo no me verĆ”, pero vosotros me verĆ©is y vivirĆ©is, porque yo sigo viviendo. Entonces sabrĆ©is que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mĆ y yo en vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama serĆ” amado por mi Padre, y yo tambiĆ©n lo amarĆ© y me manifestarĆ© a Ć©lĀ».
COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO
Para ayudar a los discĆpulos a recorrer este camino (de los mandamientos), JesĆŗs promete que rogarĆ” al Padre que envĆe Ā«otro ParĆ”clitoĀ» (v. 16), es decir, un Consolador, un Defensor que tome su lugar y les dĆ© la inteligencia para escuchar y el valor para observar sus palabras. Este es el EspĆritu Santo, que es el don del amor de Dios que desciende al corazón del cristiano. DespuĆ©s de que JesĆŗs muriera y resucitara, su amor se da a aquellos que creen en Ćl y son bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del EspĆritu Santo. El EspĆritu mismo los guĆa, los ilumina, los fortalece, para que cada uno pueda caminar en la vida, incluso en medio de la adversidad y la dificultad, en las alegrĆas y las penas, permaneciendo en el camino de JesĆŗs. Esto es posible precisamente permaneciendo dócil al EspĆritu Santo, de modo que, a travĆ©s de su presencia activa, no sólo consuele, sino que transforme los corazones, abriĆ©ndolos a la verdad y al amor.
Frente la experiencia del error y del pecado āpor la que todos pasamosā, el EspĆritu Santo nos ayuda a no sucumbir y nos hace acoger y vivir plenamente el sentido de las palabras de JesĆŗs: Ā«Si me amĆ”is, guardarĆ©is mis mandamientosĀ» (v. 15). Los mandamientos no se nos han dado como una especie de espejo en el que vemos reflejadas nuestras miserias e incoherencias. No, no son asĆ. La Palabra de Dios se nos da como Palabra de vida, que transforma el corazón, la vida, que renueva, que no juzga para condenar, sino que cura y tiene como fin el perdón. La misericordia de Dios es asĆ. Una palabra que ilumina nuestros pasos. Ā”Y todo esto es obra del EspĆritu Santo! Es el Don de Dios, es Dios mismo, que nos ayuda a ser personas libres, personas que quieren y saben amar, personas que han comprendido que la vida es una misión para proclamar las maravillas que el SeƱor realiza en aquellos que confĆan en Ćl.
Silencio para dejar que JesĆŗs rece en nosotros
CANTO
Perdóname, Señor, ando disperso en mis cosas,
me perdĆ en la mediocridad, mi existencia estĆ” vacĆa.
Perdóname, Señor, ni siquiera hoy he orado.
Lo he dejado por comodidad, de mi vida no eres centro.
SĆLO TU ESPĆRITU ME MANTIENE VIVO
CUANDO TODO PARECE QUE VA MAL.
SI TU ESPĆRITU ESTĆ CONMIGO
SOY FUERTE EN MI DEBILIDAD.
Perdóname, Señor, vuelvo los ojos a los pobres,
me da miedo poder perder mi paz,
que trabaje otro con ellos.
Perdóname, Señor, en palabras yo me quedo.
He vivido en la apariencia escondido en mil caretas.
ORACIĆN FINAL
A veces nos faltan las fuerzas. Danos tu fortaleza. A veces no sabemos quĆ© camino escoger. Danos tu consejo. A veces abandonamos con facilidad la oración. Danos tu piedad. A veces, perdidos en el pasado y en el futuro, se nos olvida saborear los regalos que nos das en el momento presente. Danos tu sabidurĆa. A veces no entiendo tus cosas y tus caminos. Danos tu entendimiento. A veces me pierdo en elucubraciones y teorĆas y se me olvida que la mayor ciencia es amar. Danos tu ciencia. A veces, temo perder fama, reconocimiento, aplausos. Que solo tema perderte a ti. Danos el don de temor de Dios. EnvĆanos tu EspĆritu para que en todo sepamos amar y servir.

